Las relaciones de Luis Videgaray y su influencia en el PAN
Confesiones.
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Las relaciones de
Videgaray y su influencia en el PAN.
Independientemente de su cercanía afectiva con el Presidente
electo, Luis Videgaray “el Primer Ministro” la figura política del momento, ha
venido construyendo un entorno alrededor del mismo, mediante el cual se ha
vuelto indispensable y desde donde su influencia alcanza para controlar todo.
No se trata solamente de las virtudes técnicas que posee, ni
nada más por el aspecto personal, Videgaray además de ser el estratega, el que
diseña la doctrina, es decir la forma de pensamiento que orienta la motivación
política, es también el operador.
Lo fue como Secretario de Hacienda en el Estado de México,
donde consolido el asunto de la confianza, como Presidente de la Comisión de
Presupuesto y Cuenta Publica de la LXI legislatura federal, posición donde su
influencia cobro mucha mayor dimensión.
Desde la presidencia de esa comisión, Videgaray se convirtió
en el contra peso y punto de contacto para las negociaciones presupuestales del
priismo, ante las instancias del sector económico y financiero del Gobierno
federal panista.
Esta habilidad no dependió exclusivamente de la posición o
sus capacidades, en ella cuentan y mucho las relaciones personales y las
coincidencias de identidad con los funcionarios de ese sector.
Como antecedente que sirve para explicar esas conexiones,
recordemos que Videgaray es economista por el Instituto Autónomo de México, el
tradicional y materialmente exclusivo semillero de funcionarios hacendarios
nacionales.
En esa época fue compañero de carrera de José Antonio Meade
y de Ernesto Cordero, de hecho participo en la planilla de este último por la
presidencia del Consejo Juvenil Universitario a principios de los noventa y
aunque parezca contradictorio con el perredista Martí Batres, que también formo
parte de esa directiva estudiantil.
La historia de amistad, pactos y amarres se remonta pues, a
su propio origen, las complicidades, dicho sea en el mejor sentido de la
palabra se construyen así, el antecedente no es meramente anecdótico.
Por eso tampoco puede ser casual que otro de sus compañeros
universitarios, Luis Miguel Montaño, actual Oficial Mayor de Hacienda con
Cordero y Meade, con quien tuve la oportunidad de trabajar en la Secretaría de
Gobernación y ser compañeros en las mesas de domino, sea cuñado de Raúl
Murrieta Cummings, también del ITAM, este sucesor de Videgaray como Secretario
de Hacienda estatal con Peña Nieto, cargo que mantuvo con Eruviel Ávila, hasta
que fue recientemente adherido al equipo de transición en el área de política
económica. Cuestión de grupos.
En el ITAM, como usualmente sucede, Videgaray fue observado y captado por quienes
asumen la directriz del cerrado grupo dirigente que mantiene el control de este
sector, que desde hace décadas se ha manejado con sutil independencia del tema
partidista.
Fue el más influyente de estos dirigentes asociados por el
mutuo interés de su permanencia y preponderancia, Pedro Aspe Armella,
Secretario de Hacienda de Carlos Salinas de Gortari, quien lo apadrino y lo involucro
en el servicio público, quien incluso lo hizo Director de Finanzas Publicas de
su propia empresa, Protego Asesores.
Ocupando esa posición fue como Videgaray conoció a Peña
Nieto, porque Aspe Armella desde su empresa asesoraba al gobierno de Arturo Montiel
para reestructurar su deuda.
Peña Nieto era líder de la bancada priista en el congreso
local, en el que por cierto su partido no tenía mayoría, Aspe y Montiel cada
uno por su lado, los designaron como enlaces para sacar adelante la
reestructura.
Si bien esta forma de conocerse no es la tradicional del
sistema político mexicano, tener que resolver el entuerto de la deuda estatal
los unió, solventar juntos ese reto los identifico y los hizo incondicionales.
En el ITAM, Videgaray conoció y fue compañero de la gran
mayoría de los actuales funcionarios públicos del ramo hacendario, alumno de
otros tantos y en su momento el mismo maestro de otros, que al final de cuentas
se entienden a sí mismos, aparte de la amistad, como parte de una elite que
como prioridad establecen la conformación y vigencia de un grupo.
Más allá de las inclinaciones políticas de cada uno, quienes
son integrados son educados en la conciencia de su unidad y exclusividad, es un
pacto establecido por definición, para mantener la conducción de las finanzas
publicas.
De alguna manera la alternancia que no modifico este
esquema, les dio la oportunidad de repartirse y así cobrar todavía más fuerza,
una vez que no dependen de los vaivenes del sistema político como tal.
Por ello afirmar que Videgaray, José Antonio Meade, quien
por cierto es indiscutiblemente su
mejor amigo en el plano personal, Ernesto Cordero, Montaño Reyes y
Murrieta Cummings entre otros, formen parte de un mismo grupo, no tiene que
relacionarse necesariamente con el tema de sus filiaciones partidistas, sino
con sus intereses.
Lo son porque forman parte de la elite financiera oficial y
su compromiso es ayudarse entre sí, al final de cuentas así funcionan las
alianzas, trascienden y se fortalecen para alcanzar el máximo grado de
influencia.
Porque la identidad en este caso depende del aspecto que se
relaciona con la conducción de la política económica y la preponderancia de su
grupo, de tal suerte que Videgaray ha sido un interlocutor válido antes y
ahora, porque todos ellos hablan el mismo lenguaje y comparten los mismos objetivos
fundamentales.
Eso concluye que
tanto en la Secretaria de Hacienda, como en el Banco de México, este
pacto habrá de permanecer y por supuesto que los integrantes de esta cofradía
seguirán conduciéndolos.
Esto implica una continuidad en política económica, porque
quien garantiza que así sea es el mismo Videgaray, pensando que las diferencias
podrían remitirse a matices, al tema de la orientación del gasto y el diseño
presupuestal.
Es decir, una secuencia del manejo macroeconómico, que
eventualmente contraste en materia de la agenda de atención social como
estrategia de posicionamiento del nuevo régimen.
Porque en sentido estricto la planeación general será la
misma, ya que si hablamos de un cambio en la presidencia, este no ocurrirá en
el sector económico y financiero.
Videgaray por otro lado, comparte una gran cantidad de
intereses políticos y económicos con sus compañeros de grupo, esa razón se
impone como el argumento para ofrecer impunidad personal a Felipe Calderón, una
protección que ni siquiera los propios panistas le hubieran podido otorgar.
Las relaciones de entendimiento y dialogo de Videgaray con
el panismo, han fructificado porque estas se llevan a cabo a través de sus
pares, no mediante el dialogo con los
sectores tradicionales de ese partido, precisamente por eso esta transición
está resultando tan tersa.
Muchos de sus amigos del grupo financiero van a seguir en el
nuevo gobierno, no se puede descartar que José Antonio Meade, repita como
titular de Hacienda por ejemplo, es el mejor candidato con el que Videgaray
cuenta para ese puesto.
Es su mejor amigo, su incondicional, pero sobre todo se
trata de honrar la tradición del pacto que une a los miembros de la
nomenclatura, que durante décadas han logrado dominar por completo este
apartado gubernamental.
Mucho menos omitir que siendo Ernesto Cordero coordinador de
la bancada blanquiazul en el senado, implique un puente de comunicación ágil y
expedito, que únicamente podrá tener claroscuros en función de que ala del
panismo se queda con la dirigencia de ese instituto político.
En conclusión, Videgaray puede ser más que un enlace con el
panismo, sobre todo si este queda en manos del grupo calderonista y mientras
Ernesto Cordero siga siendo un personaje protagónico del mismo.
De tal suerte que sus relaciones e influencia, más allá del
propio PRI, lo consolidan como apuntábamos en la columna anterior, en el hombre
fuerte del nuevo régimen, “el Primer Ministro”
Guillermovazquez991@msn.com
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