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Propuesta y no protesta


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16/09/2012

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"¿Y qué tienen de malo las contradicciones? Peor es caer en ese mal de los políticos, para los que si sos oficialista todo tiene que estar bien, aunque vaya contra tus íntimas convicciones. Y si sos opositor, todo tiene que estar mal y decir a todo que no. Y no es así"  Cristina Fernádez de Kirchner, Revista Noticias15 de junio de 1996. 



Todos cambiamos con los años y Cristina Kirchner no es la excepción.

En esta misma entrevista de 1996 le preguntaron Noticias: ¿A Menem lo votó en el ’89 y en el ’95?

CFK: Sí, absolutamente y creo que no me equivoqué."   





Como también hoy cree  buena parte de la sociedad, que no se equivocó votando a la presidenta en 2007 y 2011. ¿Son apreciaciones, juicios de valor de cada momento y coyuntura, decisiones emocionales, sentimentales o pensadas?  Es posible  también que ese tipo de afirmaciones, tengan algún componente de ego,  lo que dijo ella entonces, como lo que hoy dicen aquellos que apoyan su gestión" y creo que no me equivoqué" pone en juego nuestras decisiones personales, acertadas o no. Ahora, ¿tiene alguna importancia si no equivocamos o no? ¿Es más importante nuestra apreciación de los hechos y la realidad o los hechos y la realidad? ¿Qué es más real, cuestionar ciegamente o apoyar ciegamente? (pese a los eufemismos que cada cual utiliza "no queremos destituirla, sino que escuche las demandas" o "se hizo mucho y todavía hay mucho por hacer")









El pensamiento "binario" demanda no pensar demasiado. Es indispensable para las conformaciones de poder verticalistas (o un resultado de ellas) y en particular, cuando estás conformaciones y armados políticos, no están unidos por convicciones políticas, ideológicas y doctrinarias, sino por conveniencias y beneficios del momento. Quien posee ese poder, impone un pensamiento binario, como una búsqueda de fidelidad y lealtad, primero de quienes conforman el armado del poder y después de sus seguidores en la sociedad. Le pasó a Cristina Kirchner siendo legisladora y teniendo que lidiar con las presiones que le imponía el Menemismo. También le pasó a los asociados políticos de ese momento (medios, otros partidos) y hasta a la misma sociedad. El Kirchnerismo y sus seguidores no lo reconocen, pero en realidad no actuaron distinto, es más, llevaron muchos de esos conceptos a un nivel exponencial e inimaginable.





El kirchnerismo alternó muchos más a sus socios políticos, que el menemismo en sus dos periodos. En 2003 que   fue una interna de peronismo más que una elección nacional, el Radicalismo estaba proscrito por la sociedad, a causa del fracaso de La Alianza y la Izquierda que con sus manifestaciones, había colaborado en el "que se vayan todos" y la caída de De La Rua,  no pudo capitalizar un lugar de poder y debió acomodarse (al igual que el Frepaso y otros aliancistas) al armado, de alguno de los candidatos peronistas. Néstor Kirchner más allá de haber perdido con Menen, encontró en sectores de Izquierda, progresistas y los "nuevos" grupos sociales luego, su armado político (y de poder). Pero pronto, apenas comenzaba a andar su gobierno, ya para las legislativas de 2005, se había enfrentado a su padrino político Eduardo Duhalde y le había arrebatado parte del armado peronista de la provincia de Buenos Aires. En 2007 giró totalmente al "pejotismo" bonaerense, los "eternos" Caciques del Conurbano y los no menos eternos (igual que fue él) Gobernadores peronistas. Para ese entonces algunos de la Izquierda se bajaron del Kirchnerismo, pero como se trataba de un "milagro" su gestión y ahora también la primera mujer electa presidenta, nadie más sacaba los pies del plato: La CGT de Hugo Moyano (la única en ese momento) los grupos sociales y de DD.HH y por supuesto los peronistas (de izquierda o de derecha, qué importancia tiene, son peronistas)





El 2009 fue duro para el  Kirchnerismo, sus incondicionales (mientras les conviene) peronistas, al menos en la provincia de Buenos Aires, creyeron en la incipiente fuerza, que se vendió como sucesora en el poder,  para el 2011, integrada por Solá, Macri y De Narváez, y el Kirchnerismo perdió.Con el  nuevo discurso "dialoguista" del gobierno, parecía que se venía un gran cambio de "paradigmas" políticos y que   luego de su fracaso electoral y  de la Crisis Agraria, iba a gobernar con mayores consensos. Nada de eso sucedió, las "promesas blancas" del Pro- Peronismo sufrieron un ataque de ego presidencialista, a dos años de las próximas elecciones, los tres querían el mismo sillón y los peronistas, que no son tontos, advirtieron que allí, no había ningún "filón".  El resto es historia conocida (aunque parece que fuera a repetirse) El Peronismo Federal fue solo un título y el 2011 demostró, que las elecciones se definen en los grandes distritos electorales y no en el interior.





En el 2013, que hace tiempo lo vivimos, pero  en realidad, falta una eternidad para que llegue, no se define gobierno y gestión, sino legislación (algo que al kirchnerismo, con mayoría o no, nunca le impidió nada) Como no se está definiendo poder, sino,  desde la visión de la sociedad, "distribución" de poder, es muy posible, que haga lo que haga el gobierno, pierda. 

Pero ¿qué es perder?  ¿Qué no obtenga el oficialismo la mayoría necesaria para gestionar? ¿O la mayoría absoluta para reformar la Constitución, esto como única posibilidad de continuar después de 2015? "El año 15", así lo mencionó Estela de Carlotto en radio luego de la protesta, marcha y cacerolazos de jueves 13 de septiembre. Si para el 2013, contando la diversidad de hechos que tenemos aquí, falta una eternidad, imaginar el 2015 parece imposible. Sin embrago el entorno del oficialismo, sus voceros y sus intelectuales, están obsesionados y no hablan de otra cosa. Se sinceran, dicen que fuera de Cristina Kirchner el "Modelo" no tiene otros candidatos y que hay que hacer lo que sea, para que continúe "una Cristina eterna" como dijo Diana Conti.





El Gobierno y la Presidenta podrían lograr en este Parlamento, que muchos legisladores aprueben la necesidad de una reforma de la Constitución. Les faltan algunos votos, pero pueden convencer a varios  no kirchneristas por afinidades ideológicas o por conveniencias (cargos y hasta alguna ganancia para quienes terminan sus mandatos en 2013). El problema es que luego tendría que ganar las  elecciones constitucionales. Y eso no es tan fácil porque es un voto de por sí volátil, como las  legislativas, donde el voto por el "no" puede ser muy seductor ya que no se vota  la gobernabilidad del país.

Una eventual elección constituyente le daría a la hoy difusa oposición una agenda común en la cual les alcanzaría a los no Kirchneristas y a los anti Kirchneristas, para  unificar los argumentos por los cuales no habría que reformar la Constitución. Y son múltiples y contundentes esos argumentos. Por todo esto, es posible que el remedio que busca el gobierno, para no perder poder ( y con eso todos los problemas que se podría ganar) sea peor que una enfermedad que no tiene ( o al menos no debería tener, después de 9 años de gobierno)





Lo cierto es que quienes salieron  a protestar, marchar y cacerolear, la mayoría, no votó y seguramente no votaría nunca a Cristina Kirchner. Pero si el gobierno, no le da importancia a esta protesta, (que ya la desestimó con sus voceros)  aunque  haya sido sectorizada , no deja de ser verdad también, que fue multitudinaria. Además hubo quienes no estuvieron ni en la Plaza, ni en las calles,  pero adhirieron  a la protesta  a través de los medios de comunicación (críticos como TN tuvieron el triple de raiting que lo habitual) y también a través de Internet en las redes sociales, donde la marcha estuvo en los TT de Twitter. Si sumamos los 10 o 15 mil de las calles, en Buenos Aires, más los de distintas ciudades del interior, más los 10 a 15 puntos de Raiting de todos los canales sumados y la Internet; seguramente estamos hablando la cantidad de personas ´para hacer estallar  un estadio, como el de Vélez que la Presidenta llenó con Moyano la última vez y todo el aparato oficialista. 





Fueron una minoría es real, pero de minorías se hace la política y los triunfos electorales  o acaso ¿quien puede llenar una calle con un millón de personas como Alfonsin,  para festejar el regreso de la democracia? ¿O con más de cinco  millones distribuidos en los distintos días de festejos del Bicentenario? Todo siempre comienza con minorías, aún las mayorías y en general el disparador para que  se sumen más, es la necesidad de cambio, la indignación por una situación, que desde las minorías o peor aún desde la individualidad, no se puede modificar. 

Creer que los medios y multimedios fueron determinantes, en la posición de estos sectores con respecto al gobierno y ahora en estas protestas, que se repiten cada vez con mayor convocatoria; es ignorar y subestimar la capacidad de percepción de la gente. No importa cuanto el Grupo Clarín y otros medios o periodistas críticos, puedan repetir que: "hay inflación...inseguridad... restricciones cambiarias... enriquecimiento de los funcionarios...falta de institucionalidad...corrupción...pobreza...falta de acceso a derechos sociales....falta de mantenimiento de los servicios públicos...aumentos exponenciales de esos servicios...y más" si luego la sociedad, en cada uno de estos temas y sectores, no verificara, que ese discurso es aplicable a la realidad. Por eso el Gobierno apuesta al "7 D" la fecha de diciembre prevista para la desinversión que prevé la Ley de Medios, como si,   los medios no dijeran  lo que pasa, fuera la solución a eso que está pasando y que es entera responsabilidad del gobierno.





El problema es que el gobierno, bueno o malo para todos, tiene un rumbo, una dirigencia  y una conducción de ese rumbo (aunque lo cambia, corrige y pega volantazos) y los "indignados" solo son, aunque cada vez más masivos, un grupo social importante con demandas parecidas, pero a la vez distintas y que sin liderazgos no van a pasar de la protesta. El "término" que determinó un oponente de peso real para el kirchnerismo, no fue ni Oposición, ni Corporaciones mediáticas, ni corporaciones económicas, fue en realidad "Autoconvocados". No pudieron en su momento con los del "Campo" y tampoco pueden ahora con los de las ciudades. Indudablemente para un gobierno "popular" lo único que lo puede afectar, es justamente una protesta popular y convocada sin aparatos. Ahora podrán estigmatizarlo, discriminarlos positivamente y hasta minimizarlos y hasta ignorar su reclamo. Pero si este reclamo es utilizado, algo que desde la oposición y sectores adversos al gobierno, hasta ahora no se hizo y si ese colectivo logra hacer que los motivos de sus protestas, crucen al resto de la sociedad. Entonces allí el escenario cambia, los hechos se precipitan y lo más temido para el gobierno, perder las calles y perder con ellas poder, es una posibilidad.





Hoy pese a declaraciones aisladas y a desubicaciones que en todo grupo humano existen, los que protestan, mayoritariamente, piden ser escuchados y que algo cambie, no que la Presidenta se vaya . 

Pero esa actitud seguramente no va a ser eterna. Menos aún si como respuesta, además de la subestimación de su protesta, encuentran una contra marcha, también multitudinaria. 

De ser esa la mejor idea para responder que tiene el gobierno, solo va a conseguir que el el próximo cacerolazo, marcha o protesta, haya más indignados, más indignados todavía.





Pero a saber, la gente -los que protestaron y los que no- debería ver, que no hay salvadores, que los personalismos no son la salida  a otro  personalismo, que ese modo de protesta que eligieron, es funcional al discurso del gobierno y que hay muchas formas de protesta, que además aportan propuestas.





La cohesión social, en realidad la falta de cohesión social, hizo que el kirchnerismo en este caso, como antes en la historia otros personalismos, acumulara el poder que tiene. Solo los anti-kirchneristas, hacen poderoso al kirchnerismo (como antes al peronismo, convertido en mito y movimiento)





El estilo del gobierno es confrontar, para  así encontrar reacción, mostrarse atacado por esta reacción, victimizarse y luego poder polarizar y dividir.





¿Van a jugar su juego o van a ir por un verdadero cambio politico y social?





Dialogo ciudadano, temarios comunes, asambleas de vecinos, reuniones en los parques y lugares públicos cada fin de semana, eventos colaborativos. 





Propuestas y no protesta.





Esa es la salida.





(como en 2001)





  



Etiquetas:   Cristina Fernandez de Kirchner   ·   Movimientos Sociales   ·   Constitución   ·   Gobierno

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