. Por lo menos en España. Según el Informe
Panorama de la Educación 2012 de la OCDE, nuestro país se sitúa a la cabeza de Europa
en jóvenes entre 15 y 29 años que ni estudia ni trabaja. El total de jóvenes
que ni una cosa ni otra se sitúa en el 24%, ocho puntos por encima de la media
de la OCDE, que está en el 15,8%. Desde distintos estamentos del gobierno se
han hecho diversas valoraciones de este mal dato, pero todas ellas han sido interpretaciones
equivocadas. Por ejemplo, se sorprenden algunos de que el gasto público por
alumno en España sea superior a la media de la Unión Europea –un 7% superior- y
que sin embargo esta mayor financiación
no se haya traducido en términos de calidad del sistema educativo, teniendo
en cuenta el último informe PISA 2009, en el que España se sitúa en el puesto
26 de la OCDE. Sin embargo, una cosa es gastar mucho dinero y otra cosa es
gastarlo bien. Viendo la decrepitud de los edificios escolares parece difícil
imaginar que España se gasta algún dinero en la Educación Infantil y Primaria.
De hecho, en cuanto a la gestión de los recursos, España está 15 puntos por
debajo de la media de la OCDE, una diferencia que aumenta si se trata de la
gestión de personal -27 puntos menos- o la planificación y estructuras -24
puntos menos-. Y es que, posiblemente,
en nuestro país se gasta demasiado dinero en pagar las nóminas de esa cantidad
ingente de personal inservible que tienen las consejerías y en pizarras
digitales –por eso de estar a la última, pero poco en verdadera calidad.
A pesar de las inteligentísimas palabras
de aquellos políticos que han valorado este estudio, en realidad –como decía- nadie
ha hecho un análisis realista de la situación. En nuestro país podemos
encontrar varios grupos de jóvenes; los que estudian, los que tienen estudios y
trabajan, los que tienen estudios y no trabajan, los que no tienen estudios y
trabajan, los que no tienen estudios y no trabajan, los que no tienen estudios
y no trabajan porque no les sale de ahí abajo y los que están matriculados en
institutos y universidades y ni la rascan en una cosa ni en otra. Así que
generalizar sería difícil. De todos modos, excepto para los dos grupos últimos,
para el resto, podríamos afirmar que la sociedad –de diversas formas- les ha
mentido. A aquellos que se han dedicado a estudiar años tras año, haciendo
cursos y pagándose carísimos másteres, una parte de la sociedad –la que cree en
el esfuerzo y en ciertos valores- les ha engañado ingenuamente diciendo que
estudiar era importante, que era un modo más fácil de encontrar un buen empleo,
que ganarían un sueldo mejor y cosas por el estilo. Ahora, toda esa gente que
ha estudiado –tanto si trabaja como si no- se encuentra con serías dificultades
para encontrar o mantener un empleo, mucho más si es de lo que han estudiado,
con sueldos miserables y con una falta total de expectativas. A los que no han
estudiado también se les ha mentido. Una parte de la sociedad –la que cree en
el dinero fácil y en el mínimo esfuerzo- les dijo que no hacía falta estudiar,
que trabajando chorreando yeso en construcciones de mala muerte se ganaba mucho
dinero. Se les dijo que era mejor no pasarse cinco años estudiando porque trabajando
en la construcción podrían comprarse un BMW mucho antes que cualquiera de sus
compañeros estudiantes. Y ahora tenemos una sociedad llena de valiosísimos
jóvenes en el paro que no ven recompensado su esfuerzo y de otros jóvenes con
una educación general más que limitada. Algo lógico en un país –en un mundo-
donde sus gobernantes son la imagen de la mentira, la ineptitud y el robo.