Leche vs Gastritis.

Leche vs Gastritis.

 

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Estimado(a) Lector(a). Hagamos una pausa en la línea de pensamiento que hemos venido comentando, quiero desviar un poco la atención hacia una curiosidad (si se puede llamar así), un aspecto que damos la mayoría por sentado.

 

Todo mundo hemos tenido o tenemos lo que comúnmente llamamos gastritis (he oído personas que le dicen me da el gastritis jaja, bueno luego platicaremos algo respecto a la ortografía que tan bien se no da en México), lo cual lo asociamos con dolor epigástrico y ardor en el estomago o acidez estomacal, el remedio clásico recomendado por la abuelita y por todo el mundo es tomar leche, sin embargo, tomar leche resulta contraproducente.

 

Antes de comenzar con la relación de la gastritis y la leche, recordemos cómo funciona la secreción a nivel estomacal: En el estomago encontramos tres tipos de células secretoras, las células que secretan moco o mucosecretoras, estas células secretan el moco con la finalidad de facilitar el tránsito de os alimentos y a la vez protegen las estructuras de los diversos daños mecánicos que puede sufrir. Cabe mencionar que las células mucosecretoras también se encuentran en todo el tracto digestivo, así como en el sistema respiratorio. En cambio las células pilóricas son exclusivas del estomago y también secretan moco, además de un poco de pepsinógeno y gastrina, esta última horma es quizá la secreción más importante de las células pilóricas. Finalmente tenemos a las células oxínticas o gástricas, las cuales secretan el ácido clorhídrico y la mayoría del pepsinógeno.

 

Una vez que se inicia la masticación, de hecho hay evidencias que muestran el inició de las secreciones estomacales con la activación del sistema olfatorio, se activan las células oxínticas e inicia la liberación del ácido y el pepsinógeno. El pepsinógeno en la forma inactiva de la pepsina la cual es una enzima digestiva esencial, puesto que escinde los enlaces peptídicos facilitando la digestión de las proteínas. La pepsina fue la primera enzima animal en ser descubierta en el siglo XIX, de hecho Linus Paulin al establecer las bases para el enlace especifico, que une a dos aminoácidos lo llama enlace peptídico en honor a la pepsina. Retomando el tema del pepsinógeno, cuando es secretado al estomago está inactivo, sin embargo existe ya una cantidad basal de pectina activa, la cual libera de su capuchón protector al pepsinógeno, generando así pepsina activa. Esto ocurre si y solo si hay un pH no mayor a 3.5. A pH mayor la pepsina se inactiva.

 

Ahora bien, todo esto ¿cómo se relaciona con la gastritis y la leche? Pues bien en un hecho bien conocido que por la mañana el pH del estomago no es tan ácido como cuando inicia la secreción del jugo gástrico, cuando el estomago secreta el jugo gástrico, este actúa sobre los alimentos y activa las zimogenos para que sean funcionales, sin embargo en una persona que padece de gastritis, los tejidos están inflamados y lastimados, esto produce un sentimiento de malestar, pudiendo ser acompañado de nauseas y vómito. Puesto que las enzimas no distinguen entre las proteínas de los alimentos y las de nuestras células. En este momento es cuando te dicen, toma leche para que se te quite el dolor y allí va uno de obediente a tomar leche, no lo niego la sensación es magnífica, pero la leche tiene un pH es mayor a 6 y esta situación produce que las células gástricas generen más ácido para trabajar “como dios manda”.

 

El hecho de consumir leche durante una “crisis de gastritis” solo lleva a que se produzca más ácido y a que se incrementen las lesiones causadas. Este efecto es conocido como la paradoja de la leche, que en lugar de ayudar empeora las cosas, por eso es recomendable mejor consumir lácteos como el yogurt y la ayuda de algún antihistamínico como el omeprazol. Te recuerdo que aunque consumas una tonelada por día de medicamento, sino mejoras tus hábitos alimenticios de nada servirá.   

UNETE



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