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Moody's
ha calificado a Castilla y León a un simple escalón del bono basura porque
actualmente es la comunidad autónoma que menos crece, más empresas pierde a
diario, menos puestos de trabajo genera, más paro aporta y mayor cantidad de
gente desperdicia.
Si
a ello añadimos el fuerte descontrol de sus Universidades, la inanición a la
que condenan a los centros educativos, la falta de control en la propia
Consejería de Educación, las medidas rastreras para amedrentar al ciudadano y
las nulas perspectivas que presenta como comunidad, pues entonces ni les
cuento. Y por si alguien tenía dudas, la citada agencia de calificación incide
en que esa se ha llevado a cabo después de que recientemente rebajara en tres
escalones la evaluación de la deuda española.
Si
bien Castilla y León está calificada como la comunidad que menos perspectivas
de futuro tiene, también es verdad que prepara muchos jóvenes que acaban
emigrando a Madrid, Barcelona, Valencia o Bilbao y, en muchos casos, al
extranjero. Ni Castilla ni León disponen de una infraestructura que pueda
absorber a los miles de universitarios que acaban cada año. Lo curioso es que
es una de las comunidades que reciben mayor cantidad de inmigrantes con niveles
muy bajos. Castilla y León suele cambiar oro por agobio, formación por falsa
ilusión y futuro por estancamiento empobrecido.
Herrera
Campo y su gente hacen teatro del malo. Se conoce teatro del malo a aquel que
se basa en la mentira, la holganza, la dejadez y el desconcierto. Hay teatros
que sí deben hacerse pero esos no se conocen en Castilla ni en León. Me refiero
al teatro al que aludía Victorio Gassman: "el teatro no se hace para
contar las cosas sino para cambiarlas".
La
prueba de cuanto digo es que, hace apenas unas horas, un diputado vallisoletano
del PP, muy disgustado con su partido, me decía remedando un viejo proverbio
que "el sabio habla de las ideas, el inteligente de los hechos y los
vulgares --como el presidente de la Junta de Castilla y León y sus asesores, en
palabras del diputado-- de lo que comen". Pocas veces alguien había
interpretado de forma tan magistral una realidad que los castellanos y los
leoneses conocemos desde hace tiempo. Ello me da pie a pensar que el PP está
roto y que empieza a parecerse al ejército de Doroteo Arango.
Jesús
Salamanca Alonso