En 1996, en tiempos de la Agenda Venezuela, el gobierno firmó convenio con el FMI, la asistencia financiera de este no estuvo presente, no se requirió de condicionalidad, el tipo de cambio voló de 180 Bs/$ a 260 Bs/$ cuando se elimino el control de cambio. Se arrastraban las consecuencias de una crisis financiera que el gobierno decidió monetizar. El Ministro de Hacienda, Matos Azocar en esos días declaro que “el BCV me engaño…”, es decir, la tasa de cambio según el BCV no llegaría tan lejos. Esa era la discusión de esos años. Un manejo inadecuado de la política monetaria produjo finalmente la maxidevaluación.



