Los Conocimientos que Necesita Un Desocupado

Un desocupado es una persona que se encuentra en condiciones de transformarse en ocupado, apenas de producida la vacante. O, apenas identifique una necesidad no satisfecha de la sociedad y se decida a ofrecer su servicio para satisfacerla, para lo cual se organiza formando una empresa, aunque en un principio esta sea unipersonal. Es decir, que un desocupado, se encuentra esperando su oportunidad, al igual que aquel jugador de futbol que se encuentra en el banco de suplentes, listo para entrar al campo de juego, cuando así lo considere el entrenador del equipo y lo demanden las circunstancias del encuentro deportivo. 

 

. O, apenas identifique una necesidad no satisfecha de la sociedad y se decida a ofrecer su servicio para satisfacerla, para lo cual se organiza formando una empresa, aunque en un principio esta sea unipersonal. Es decir, que un desocupado, se encuentra esperando su oportunidad, al igual que aquel jugador de futbol que se encuentra en el banco de suplentes, listo para entrar al campo de juego, cuando así lo considere el entrenador del equipo y lo demanden las circunstancias del encuentro deportivo. 
Por lo que, el desocupado, deberá contar con la mayor cantidad de conocimientos y con el entrenamiento adecuado disponibles, además de tener incorporados el hábito del trabajo. Un hábito que representa el capital cultural que lo diferencia nítidamente del marginado que ya no busca trabajo, porque se encuentra incapacitado por la falta de conocimientos. Además, de por saberse excluido y también autoexcluido del mundo productivo por distintas circunstancias. Circunstancias por las cuales ya dejó de buscar trabajo, volviéndose invisible, inclusive para las estadísticas.

Tanto los ocupados como los desocupados, deberán contar entonces, con una buena predisposición hacia el trabajo, además de contar con los conocimientos específicos. Algo que por lo común está faltando en los marginados y excluidos del mundo laboral. Siendo este el mayor de los déficits por los que dificilmente ingresarán al ámbito productivo.

Esa buena predisposición hacia la ocupación laboral es la puerta de entrada al mundo productivo y laboral. La que se adquiere por estar en contacto con un ambiente donde se desarrolla y ejecuta algún tipo de tarea. Cultura que se la transmite vehiculizada por el afecto, de quienes estando ejecutando una tarea, cualquiera sea esta, muestran satisfacción al realizarla, comunicando a esas conductas productivas por proximidad con el aprendiz. 

Recibiendo este, ese mensaje que lo predispone positivamente hacia lo productivo.

Por supuesto que esa transmisión cultural debe hacerse desde nuestros comienzos, es decir, desde nuestras primeras experiencias de vida. Después, aunque siempre es posible, resulta mucho más difícil incorporarla. Sobre todo por las influencias en el otro sentido que transmiten los medios masivos de comunicación, especialmente la televisión comercial y otros que promueven el divertimento permanente. Eclipsando esa diversión que ofrecen, a la satisfacción por la ejecución de las tareas laborales.

Estando en el convencimiento que es prácticamente imposible ver a alguien excluido del mundo del trabajo si le gusta trabajar. Ya que a la necesidad de trabajar para proveerse los medios económicos para vivir, le agrega la necesidad de encontrar el placer que le proporciona el trabajo. Un doble atractivo por el que se siente doblemente convocado.

Eugenio García

UNETE



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