Lexico

77.- Reflexión al Léxico.                                                   Autor: el predicador económico

 

.- Reflexión al Léxico.                                                   Autor: el predicador económico
El arte de expresarse con propiedad, hablar bien, hacer buen uso del idioma usando términos propios, correctos, descriptivos que nos distingan de los demás. Es tan bonito hablar bien como al escritor escribir lo que gusta hacer y narrar.

Los niveles usados en el léxico varían de acuerdo al nivel de educación y cultura. Siempre la educación, cultura, modales ayudan pero no determinan la forma como regla general. Últimamente el uso del idioma ha venido a menos. Han hecho su aparición palabras altisonantes haciendo creer a los demás que entre más se grita y se insulta más razón se tiene. Nada más falso. Es el mismo hombre de las letras el que ha provocado la caída del nivel de léxico usado por la gente común.

Admitir vocabulario regional, vocablos, palabras mezcladas con idiomas o entre idiomas altera la forma de expresarse. Aunque esto no es lo más grave si alcanza a confundir cuestiones hasta de carácter formal como acuerdos, tratos, etc.

A decir verdad, la más confundida es la juventud ya que le gusta hablar de manera informal pero usando palabras fuertes sin significado real. Solo quedan a la interpretación del interpelado o del gremio al que se dirige. Su léxico deja mucho que desear en hombres y mujeres. No solo afecta el hablar mal sino también escribir mal.

Se usan términos a conveniencia mucha veces para no decir la verdad de las cosas, lo cual es grave pues si consideramos que los sabios de la lengua se confunden con tanta palabrería profunda, imagine usted los no pertenecientes a las reales academias de la lengua. Muchos solo dicen que los marean con tantas pinjadas.

Cada tribu, raza, bola, pandilla, bandoleros, amigos, clanes, mafias, ambulantes, diputados, senadores, leperos, transas, mentirosos, truhanes y otras variedades más tienen su propio léxico y no por eso es el apropiado. La realeza tiene el suyo, el cual presume ser el más fino, pero cometen cada barbaridad que se califica con el peor de los tonos como cuando uno se quema con la sartén en la cocina.

Lo mejor en estos casos es dar el crédito a cada quien, aceptar el lenguaje que expresan sin la grosería correspondiente o el chale, chido, guey, buey, wuey de rigor. La propiedad se debe guardar y esta debe corresponder al nivel de educación y cultura de las personas. Debemos ser respetuosos del idioma pues al hacerlo nos respetamos a nosotros mismos. Burlarse de otros por no expresarse bien en lugar corregirlos no es un buen proceder, aunque algunos de ellos no se dejan.

A la etiqueta le ponen el léxico fino, de nivel alto, tan alto como el político que mucho habla, no dice nada y nada se le entiende. La media es una medida adecuada dependiendo de donde estemos. Esta se debe aplicar sobre todo en las ciencias a enseñar. Con léxico sencillo expresar lo que otros ya escribieron hace muchos años y no rebuscar sus palabras para parecer más importantes ante los demás.

Los locutores tienen el micrófono y debemos reconocerles que su léxico es el medio adecuado para expresar la actividad en cuestión. Pocos dudan de entender sus palabras aunque muchos no comprenden a veces sus fines. Como la ve chato.

UNETE



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