“Dios hizo el mundo en siete días y se nota”, de Luís Piedrahita.

Conocemos a Piedrahita por sus apariciones “mágicas” en los programas de la televisión española, en concreto, en los de Pablo Motos. Leer este libro me ha parecido leer un guión cómico escrito ad hoc por (y para) este gallego. No es lo mismo escuchar un diálogo interesante y divertido que leerlo. Esto último es más aburrido. A mí no me ha entretenido tanto como podía pensar cuando lo compré.

 

. Leer este libro me ha parecido leer un guión cómico escrito ad hoc por (y para) este gallego. No es lo mismo escuchar un diálogo interesante y divertido que leerlo. Esto último es más aburrido. A mí no me ha entretenido tanto como podía pensar cuando lo compré.
Aunque me he sonreído un par de veces, no he llegado a la carcajada, ni mucho menos. Historias e histerias inventadas sobre comida, naturaleza, ropa o tecnología no me han aportado mucho, por no decir nada. Eso no quiere decir que si oigo a Piedrahita en la tele no me haga gracia. Seguro que me río. Insisto, un guión es lo que tiene.

Los chistes y las gracias son propias de genios, a quienes ya alababan los árabes por considerarlos dignos del paraíso. En el prólogo, Forges aplaude al coruñés, claro, pero no creo que tras leerse el libro, sino por haber conversado con el autor o haberle visto en alguna actuación. Todos, Forges el primero, no reiríamos a mandíbula batiente. Pero esto, esto es un atraco, salvo que me vaya a dedicar en el futuro al humor casero o callejero, en cuyo caso convendría que me fuera aprendiendo algunos gags.

La verdad es que tal como está la situación quizá necesite echar mano de algunos capítulos de este librito, para hacer reír a los demás, ligar o sacarnos unas monedillas en un parque. Así que, por si acaso, lo guardaré como pequeño manual de socorro para sobremesas aburridas y tardes de ayuno.

UNETE



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