¿Y si decide activar su instinto?

He escuchado a un destacado comentarista quejarse por el gran espacio mediático que se está dedicando al caso del etarra Bolinaga. Deteniéndome en ese comentario, he concluido que tiene razón. No es justo, ni ético, ni moral que un tipejo de esa calaña, malvado y frío asesino, lleve más de un mes abriendo informativos y acaparando portadas en la prensa escrita. La Fiscalía competente ya ha puesto las cosas en su sitio. Además de demostrar que no hay motivos ni razones que justifiquen la salida de la trena de este individuo, el fiscal Pedro Rubira instruye una lección magistral, centrada y concluyente, contra la decisión del juez central de Vigilancia Penitenciaria, José Luis de Castro y, al mismo tiempo destapa la actuación improcedente seguida por el juez.

 

. Deteniéndome en ese comentario, he concluido que tiene razón. No es justo, ni ético, ni moral que un tipejo de esa calaña, malvado y frío asesino, lleve más de un mes abriendo informativos y acaparando portadas en la prensa escrita. La Fiscalía competente ya ha puesto las cosas en su sitio. Además de demostrar que no hay motivos ni razones que justifiquen la salida de la trena de este individuo, el fiscal Pedro Rubira instruye una lección magistral, centrada y concluyente, contra la decisión del juez central de Vigilancia Penitenciaria, José Luis de Castro y, al mismo tiempo destapa la actuación improcedente seguida por el juez.

Soy de los que opinan que el Ministro del Interior, Jorge Fernández, no ha estado acertado con el caso Bolinaga. También en este asunto, como en la mayoría, la letra de la ley es interpretable y, precisamente por eso, ante la más mínima duda, por mucho cáncer terminal que padezca, el etarra debe de continuar en la trena y ser atendido por los servicios médicos que tiene la prisión, servicios éstos de los que en su día no dispuso su víctima, José Antonio Ortega Lara, al que este sádico carcelero torturó y atormentó en un inhóspito zulo durante 532 días, tardes y noches.

Hay motivos de peso para que este perverso asesino no respire la brisa de la libertad. Mientras se valga por sí mismo, como es el caso actual, debe de permanecer entre rejas penando la miseria de su perversión. Aunque lo verdaderamente triste es que, en la actualidad, debido al buenismo de la sociedad pijotera, ninguno de estos canallas asesinos ‘penan’ absolutamente nada en la cárcel por sus abyectos crímenes, sino todo lo contrario. Son tratados con mimo y afecto, disfrutan de unas excelentes instalaciones dotadas de servicios y comodidades para el disfrute que no están al alcance de la gran mayoría de los ciudadanos. Además disponen diariamente de selectos y variados menús que les impiden pasar penurias. 

Este desalmado tipejo no ha mostrado en ningún momento el más mínimo arrepentimiento por su criminal conducta. Además de mostrarse insolente, amenazante e irrespetuoso con los jueces durante las vistas, ha dicho en más de una ocasión que volvería a repetir las vilezas cometidas.

Con el impresionante currículo que ofrece este etarra de mirada amenazante, confieso que sentiría temor el solo hecho de cruzarme en su camino. Y sentiría pavor porque nadie me puede asegurar, ni el juez De Castro ni el Ministro del Interior, Jorge Fernández, que el etarra Bolinaga, aprovechando el aparente breve periodo de vida que le queda, decida activar su instinto y, para gloria del proyecto de sus crímenes, vuelva a apretar el gatillo.

En este caso, ¿quién asumiría la responsabilidad?

UNETE



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