He escuchado a un destacado comentarista quejarse por el gran espacio mediático que se está dedicando al caso del etarra Bolinaga. Deteniéndome en ese comentario, he concluido que tiene razón. No es justo, ni ético, ni moral que un tipejo de esa calaña, malvado y frío asesino, lleve más de un mes abriendo informativos y acaparando portadas en la prensa escrita. La Fiscalía competente ya ha puesto las cosas en su sitio. Además de demostrar que no hay motivos ni razones que justifiquen la salida de la trena de este individuo, el fiscal Pedro Rubira instruye una lección magistral, centrada y concluyente, contra la decisión del juez central de Vigilancia Penitenciaria, José Luis de Castro y, al mismo tiempo destapa la actuación improcedente seguida por el juez.



