Finanzas aplicadas a nuestra carrera laboral

¿Me conviene trabajar como empleado o ser independiente? Si estoy trabajando y me ofrecen otro trabajo ¿haré bien en cambiar? ¿Agrego otra actividad laboral o me quedo sólo con mi empleo actual?

 

.

Como periodista con formación académica en Economía, me toca lidiar con temas “ásperos” como los impuestos o las finanzas, pero también estoy en contacto con un mundo emprendedor, cada vez más grande, que se enfrenta a cuestiones como estas y muchas veces no sabe qué evaluar para tomar la mejor decisión. Y no me refiero sólo al emprendedor como alguien que quiere crear su propia empresa, sino también a aquel técnico o profesional que está pensando si encara o no un nuevo proyecto laboral.

Más allá del abanico de situaciones que se pueden presentar en determinadas coyunturas de nuestra carrera, el tema se puede plantear en términos sencillos: ¿Cómo hago para elegir entre una opción y otra? Lo que propongo es aplicar los principios del análisis financiero a las variables particulares de una carrera laboral o profesional.

Conocer lo que queremos. En finanzas, los inversores no son todos iguales: algunos son conservadores, otros arriesgados y otros moderados. Algunos piensan en el corto, otros en el mediano y otros en el largo plazo. 

De igual manera, no todos tenemos la misma visión de nuestra carrera. Nuestras preferencias son importantes y, como recomiendan los analistas bursátiles a los inversores, lo primero es conocerlas. Saber si somos arriesgados o conservadores, si nuestro interés es trabajar para vivir día a día, para ahorrar, para ser rico (como postula Robert Kiyosaki),  para crear una empresa o algún otro objetivo.

La carrera como inversión. El análisis de una inversión tiene en cuenta dos parámetros básicos: riesgo y rendimiento.  Esto mismo lo podemos aplicar a nuestro trabajo actual, a una oferta laboral, a una actividad profesional independiente o a un nuevo emprendimiento.

El rendimiento es lo que ganamos o esperamos ganar y el riesgo tiene que ver con cuán seguros son ingresos.

Sobre los ingresos, en un trabajo en relación de dependencia hay que sumar el salario “de bolsillo” pero también los aportes jubilatorios, la obra social, las licencias pagas, las vacaciones y el aguinaldo. En una actividad por cuenta propia, nuestros ingresos tienen que alcanzar para pagar todo lo anterior.

En cuanto al riesgo, por lo general, un empleo provee un ingreso mensual relativamente estable en el tiempo, salvo que la empresa tenga problemas o que nos desvinculen. En cambio, el trabajo independiente es casi siempre variable y también puede ser inestable e intermitente.

Al comparar dos alternativas, cabe aplicar la regla de las finanzas: “a mayor riesgo, mayor rendimiento esperado”. Es decir, en una actividad independiente el ingreso que se espera obtener debería ser superior a un trabajo dependiente en similares condiciones.

La edad como variable. En promedio, los inversores más jóvenes están más dispuestos a asumir más riesgos que otros de mayor edad. Esto se justifica en el hecho de que tienen más tiempo para revertir la situación en caso de pérdidas. Lo mismo se aplica a la carrera laboral, profesional, o a un emprendimiento productivo. De todos modos, puede suceder que una persona de mediana edad sea más arriesgada que un joven conservador.

Medir lo intangible

El tiempo es oro. La variable tiempo debe ser tomada en cuenta al analizar alternativas de trabajo. Si comparamos cualquier opción laboral, hay que tratar de que poner los valores de salarios o ingresos esperados por hora para comparar valores más homogéneos.

En otras palabras: “el tiempo vale”. Nuestro tiempo de ocio, descanso o esparcimiento tiene un precio, que va aumentando a medida que es más escaso. Esto quiere decir que, por ejemplo, no podemos exigir la misma remuneración para nuestro empleo habitual, que para un trabajo extra que haremos en nuestro tiempo libre. Estas últimas deberían tener una retribución mayor.

Los gustos también cuentan. Nuestras preferencias también son otra variable que debe entrar en el análisis ya que el trabajo (dependiente o por cuenta propia) insume gran parte de nuestro día y lo que hacemos en él impacta en nuestra calidad de vida.

Podemos sacrificar el trabajar en un lugar placentero por hacerlo en otro que no nos gusta, si la retribución es mayor, o elegir el primero aunque cobremos menos. O podemos decidir que no nos pagan lo suficiente para estar a disgusto y abandonar el sitio y buscar otra alternativa. El descontento también tiene un precio, pero hay que tratar de mensurarlo para tomarlo en cuenta en los análisis de nuestra carrera laboral.

Lo anterior se aplica especialmente en el caso de los emprendedores, que no están dispuestos a resignar satisfacción personal por una remuneración estable.

En conclusión, no hay recetas en esto pero sí pautas para tomar de referncia. Depende mucho de cuál es nuestra valoración de las variables que mencioné (estabilidad, ingresos, tiempo, gustos) a la hora de ponderar y decidir o no encarar un nuevo proyecto laboral.

En Twitter: @paulanmartinez

UNETE



Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

  • linkedin facebook twitter
  • ©reeditor.com
  • Todos los derechos reservados
  • Avisos Legales