honorable gobernador

80.- reflexión: Honorable Gobernador.                         Autor: el predicador económico

 

.- reflexión: Honorable Gobernador.                         Autor: el predicador económico
No es lo mismo ser honorable gobernador que gobernador honorable. Hay que ser honorable antes que nada. Después se puede ser u ocupar cualquier cargo que se considere honorable. Pero en el fondo el valor de la honorabilidad siempre debe ser lo primero. Esto debe ser todo el tiempo, los cargos no lo son.

Tiene que pasar un tiempo para recordar eventos en los cuales las personas que gobiernan no son tan honorables. Por cierto no se puede ser a medias, no es válido. Serlo solo en público tampoco o serlo por vestir bien, fumar puro o ir a los toros, usar corbata y saco negro.

El compromiso cumple mayor rango cuando al gobernador lo elije su pueblo en democráticas elecciones o por lo menos limpias, cosa que no sucede en  México. No hay que engañarse mientras el poder económico gobierne la democracia es plato de segunda mesa y solo un simulacro en el tiempo.

Basado en lo anterior hemos gobernadores caciques, ladrones, hampones, rateros, criminales y muchas cosas más. Se sienten dueños del estado y su autoridad es arbitraria con grandes dosis de abuso al pueblo, falta de respeto a las leyes, compra de conciencias y lo más grave es que tratan de llevar su reinado el mayor tiempo posible de influencia chantajeando al partido, al candidato que sigue y que tratan a toda costa de imponer. El candidato oficial como se le llama recibe todo el apoyo del gobernador en turno y aunque algo se ha ganado en este terreno sigue ese vicio caracterizando las postulaciones. Es muy grave esta práctica ya que se establece una falta de moral muy profunda y los barbajanes exageran en sus locuras cuando llegan al mando.

Hay que decirlo y admitir excepciones, pero desafortunadamente muy pocas. Reina más la fauna traviesa, lepera, sin moral ni valores que despojan sin reparo al que se atreve a cruzar por su camino, el cual consideran divino.

La honorabilidad es anterior al ser gobernador, por esa razón el protocolo establece honorable gobernador y cuando su periodo termina se dice si fue o no honorable. El pueblo es quien hace el juicio sobre esta honorabilidad, virtud que en seno de la familia se inculca a todos los hijos cuando hay padres responsables.

No es moneda de cambio, no es tentación sujeta a cambios sin previo aviso. Es un valor muy arraigado en las personas que la tienen y aunque la mentira trata de desmoronar esa virtud ganada con el ejercicio en todo lo que se hace, al final sale siempre victorioso aquel que es respaldado por la verdad.

Algebraicamente hablando la honorabilidad es una línea recta que no se compra ni se vende, se adquiere, se demuestra en todo y aquel que la posee la transpira y el camino se abre ante cobardes que creen que teniendo riquezas ya el respeto es aleatorio a los centavos. Nada más falso. No es fácil ser honorable todo el tiempo, lo que sí es menos difícil es tratar de serlo en todo lo que hacemos sin que nadie nos tenga que ver y sancionar. La autoridad segura se huele, siente y se sabe. Es algo inocultable para los ojos del pueblo, además de un orgullo de tenerlo como gobernante. No vale la pena ser lepero todo el tiempo desquiciando la vida ajena. Ser honorable da estatura en metros.

UNETE



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