Doble luto

Venezuela está de doble luto. Luto por la tragedia de Amuay, y luto por la tragedia “revolucionaria” que está destruyendo al país.

 

. Luto por la tragedia de Amuay, y luto por la tragedia “revolucionaria” que está destruyendo al país.
Decenas de muertos y alrededor de 100 heridos enlutan a numerosas familias y a toda la familia venezolana. Pero la tragedia de la refinería de Amuay no es un accidente aislado que se origina en el azar o en malas condiciones naturales o en la desestabilización, como sugiere Eva Golinger. No. Es la consecuencia general de la negligencia y el dolo de un régimen político-gubernativo que ha venido derruyendo la infraestructura nacional.

En los últimos 9 años, la industria petrolera ha sufrido más de 300 accidentes de estimable magnitud, entre explosiones, incendios, derrames y escapes de gases, que han cobrado la vida a 77 personas y lesionado a 267, en su mayoría trabajadores petroleros; además de los daños ocasionados al medio-ambiente y al patrimonio de Pdvsa. Esta información, documentada por Gente del Petróleo, desde luego que se oculta en la propaganda oficial.

Nada más que de enero a agosto del 2012, se han producido más de 30 accidentes de importancia en la industria petrolera, de los cuales 12 tienen que ver con el Centro Refinador de Paraguaná (CRP), del cual forma parte la refinería de Amuay. Pero tal sucesión de desastres no se limita a la muy desmejorada situación las instalaciones y operaciones de la industria petrolera nacional.

Bien se sabe que el número de accidentes laborales ha aumentado de manera alarmante en las industrias básicas de Guayana, y sobre todo en la Sidor estatizada. El periodista Damián Prat ha dado pormenorizada cuenta de ello. Los sindicatos de Venalum, Alcasa, Ferrominera, etc., protestan con mucha indignación al respecto. Y la otrora joya de la corona del proyecto Guayana, Edelca, tampoco escapa al incremento de fallas que afectan constantemente al sistema eléctrico venezolano.

En el ámbito militar la situación también es preocupante. El número de accidentes aéreos ha aumentado de manera considerable, y sobre todo desde la adquisición de los helicópteros rusos, cuyos siniestros le han costado la vida a más de 30 efectivos militares. De la explosión del almacén de armamentos de Cavim no se supo más nada…

El deterioro de la generación y distribución eléctrica ocasiona las innumerables fallas que se registran en todo el país. Y el accidentado funcionamiento del Metro, de los puertos y aeropuertos, y del conjunto de la vialidad venezolana, es el resultado directo de la incapacidad o la desidia o la malversación o una combinación de éstas.

Tal panorama ayuda a colocar las cosas en su verdadero contexto. Uno de injustificada devastación de la infraestructura venezolana, sobre todo por el vendaval de petrodólares que el Estado “revolucionario” ha recibido y malbaratado. Y uno, así mismo, de multiplicados riesgos y peligros para las personas y actividades más directamente relacionadas con tan devaluados activos.

El luto de hoy por la tragedia de Amuay, es también el luto por un país agredido sin piedad desde el desprecio de un poder despótico e irresponsable. Y ambos lutos deben abrirle paso a la esperanza de un buen futuro.

UNETE



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