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Entrampados en la virtualidad


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28/08/2012


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No pretendo convencerte de nada, las cosas ya están redichas y es inútil intentar de nuevo explicarte sus causas profundas. Desisto de querer influir en tus decisiones, pero seguiré lamentando, tal vez, que los errores se repitan en diferentes décadas.


Al final, me conformo con la catarsis de seguir de pie, comprobar que aunque el viento me incline, no me ha roto. Reitero mis esfuerzos en llegar a ti, prójimo virtual, con argumentos insistentes, pero me he dado cuenta que cuando se trata de ascender hacia el poder, no interesan y más bien estorban esas ideas llenas de lógica. Es mejor, a decir de los pragmáticos, ir ligero de lastres y portador de afiladas navajas para imponer presencia.

Estamos en la vorágine del siglo XXI y todos estamos conectados, todos combinamos espacios personales con temas globales, todos nos hemos acostumbrado a salpicar opiniones en las redes sociales y me imagino que alguien por la noche las barre, limpia la pizarra y aparecen al día siguiente las murallas despejadas para los nuevos grafiteros, posteadores al infinito.

Es la ilusión de participar, es el espejismo de trascender, es el gigantesco negocio de los mensajes de texto para opinar o votar. Es un placebo de democracia y de participación ciudadana, que, de paso, engorda los bolsillos de los monstruos globales de las comunicaciones. Vivimos en las pautas que deja el sistema, con relaciones por millares, escudriñando vidas, intercambiando obsequios virtuales, comportándonos sin quererlo como consumidores segmentados a la minucia, por afinidades, relaciones, historias, ideas, siempre dispersos, desagregados, manipulables.

En la institucionalidad se han ido debilitando los principios republicanos y han aparecido las vocerías diarias. La imagen es todo. Permanecer en la retina hasta el hartazgo es la obsesión de los personeros públicos. Las pautas noticiosas se han trasladado a la red social. Allí compiten los medios, allí actuamos los comunicadores sociales y los periodistas digitales Allí van los usuarios digiriendo a diario los post que cada cual va colocando o repitiendo. Participar en las redes, pasa por asumir que hay un ojo invasivo que te observa, para bien o para mal. Es la gran feria libre donde los gritos se superponen en un chivateo ininteligible. Siglo XXI, la imposición de la virtualidad, responsos por twitter o facebook, micropoemas, pitanzas, pensamientos, música, información reiterada.

El ingenio acapara visitas, el sensacionalismo genera burbujas, es la imagen que manda, es la virtualidad que te traga el tiempo y que te va alienando en un  nuevo estilo de esclavitud, tus soledades se canjean por cruceros, por citas virtuales a ciegas, puedes navegar hasta cruzar tus viejos límites. Existimos en medio de holografías, almacenados en chips ultrapoderosos, frutos de la nanotecnología, somos ubicables por satélites, pueden rutearnos, definir la trazabilidad de lo que comemos y de lo que pensamos.

Estamos atrapados en burbujas que se entremezclan y se tejen en afinidades, amistades virtuales con personas que existen, pero que podrían ser productos imaginarios, a los que jamás conocerás, estrecharás las manos ni darás un abrazo. Habrá cientos, miles de ciudadanos galácticos apiñados en la puerta del Metro, pero cada cual inmerso en su conexión, conversando, revisando sus mensajes, bajando su música, sin motivarse por la piel vecina, sólo mirándola, sin entablar conversación alguna Si lo intentas, puedes ser calificado de acosador, de depravado, no miras a los hijos de otras familias ni le tocas la cabecita a un niño, todo puede ser observado con maldad. Vamos caminando cada vez más encerrados en nuestras telarañas.

Por eso, no insistiré en los dichos recurrentes, no intentaré convencerte de nada Simplemente he querido graficar esta realidad que aprieta y que nos ha hecho adictos a lo intangible. Sólo quisiera poner una señal de alerta. Un disco Pare que debiéramos respetar.

 



Valparaíso, 6 de enero de 2011- Periodismo Independiente.



Etiquetas:   Contexto Digital   ·   Literatura   ·   Política   ·   Redes Sociales   ·   Sociedad

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1 comentario  Deja tu comentario


Luz Escutia, Comunicación RECORDE LA PELICULA DE MATRIX....PIENSO ENTONCES VIVIMOS LA ILUSION DE LA VIDA.

SALUDOS

LUZ ESCUTIA

MUY BUEN ARTÍCULO!




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