Alemania incumple con los objetivos del Pacto de Estabilidad y Crecimiento



 

. En él se estableció, entre otras cosas, la Unión económica y monetaria que no era más que la culminación del proceso de convergencia de las políticas económicas de los diferentes estados miembros. 

Se determinaron las siguientes condiciones de convergencia:

-          Tasa de inflación no mayor de un 1.5% respecto a la media de los tres estados de la Eurozona con menor inflación (excluyendo los que sufren deflación)

-          Déficit Presupuestario de todas las administraciones públicas no superior al 3% del PIB 

-          Deuda Pública no superior al 60% del PIB

-          El tipo de interés nominal a largo plazo no superior en un 2% a la media de los tres estados con menores tasas de inflación !

Posteriormente, en 1997, se adoptó el Pacto de la Estabilidad y de Crecimiento para asegurarse, después de la entrada del euro, la continuación de la misma disciplina fiscal que se había establecido entre los países candidatos a su entrada en el euro.

El objetivo básico era garantizar una gestión sana de la Hacienda Pública en la zona euro, con el fin de evitar que una política fiscal laxa de un Estado miembro penalizase a los otros a través de los tipos de interés y así dar confianza a la estabilidad económica de esta zona. El objetivo del Pacto era garantizar una convergencia sostenida y duradera de las economías de los Estados miembros de la zona del euro.

Ahora bien, en 2012 se ha puesto de relieve un factor que hasta ahora no se había observado: la aversión al riesgo. En la práctica, ésta ha originado una gran disparidad en las primas de riesgo de las economías europeas y contravenido el objetivo último del Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la siguiente forma:

-      Las políticas laxas de algunos países miembro NO han penalizado la financiación y confianza de algunos países (beneficio claro para los países como Alemania cuyas economías generan mayor confianza en forma de financiación de su economía en mejores condiciones) y  han penalizado a los que las han hecho.

-      Ha provocado un empeoramiento de la estabilidad económica de la Eurozonatodas las economías sufren o empiezan a sufrir los impactos de la crisis (menos los países que están en situación económica mejor)

-        NO se ha garantizado la convergencia sostenida y duradera de los Estados Miembros. Más bien, lo contrario.

El poder de negociación de los países europeos más fuertes de hoy  y su lentitud en la toma de decisiones ha provocado que el crecimiento y la estabilidad de Europa se haya visto dañado/a.

Es comprensible que estos países deseen que los cimientos del proyecto europeo sean sólidos y demanden un nuevo Tratado. Lo que no parece lógico es que no compren tiempo para poderlo realizar, INCUMPLIÉNDOSE hoy los objetivos del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Esta compra de tiempo puede ser ya sea mediante unos menores diferenciales de financiación como a través de compras en mercado primario del Fondo de Rescate Europeo y del BCE en el secundario.

En el nuevo Tratado, obviamente existen muchos temas a incluir:

-     Unión Política: Estructura Federal con dos Cámaras, un Consejo que represente a los Estados y el Parlamento a los ciudadanos, junto con una Comisión Europea (CE) que sea el auténtico Gobierno de la Unión (el presidente de la CE elegido por sufragio universal)

-       Unión Fiscal: En el marco de este o un nuevo PEC, se deberían decidir diferentes procedimientos y casuísticas aplicables a lo sucedido en la práctica en los últimos años. En concreto, establecer criterios relativos máximos y mínimos, que regulen tanto las políticas laxas como el aumento de la divergencia de las diferentes economías (excesivo superávit nacional relativo de capital -quizás compensando a los que tienen déficit-, diferencias en los tipos de interés nominales nacionales a largo plazo no superior a las diferencias de competitividad existentes,…). También se deben establecer instrumentos de deuda conjuntos de la UEM (hasta el 60% del PIB, resto riesgo nación para fomentar que esta cifra se aproxime lo máximo posible al nivel sostenible en el largo plazo del 60%). Es necesaria la existencia de un control férreo a los países miembro para el cumplimiento de los criterios relativos máximos y mínimos por parte del Gobierno de la Unión (CE) y de procedimientos de salida en caso de vulneración de unos u otros criterios. Ya sea por políticas laxas como por excesos derivados del poder de negociación mayor de los países europeos más fuertes (los países más fuertes de hoy, no tienen porque ser los de mañana, o sí)

-      Unión Monetaria: Si bien ya existe esta Unión Monetaria, se debería demandar que el BCE considere como objetivo tanto el control de la inflación como un crecimiento sostenible en el largo plazo en función de las casuísticas existentes en cada momento.  

-          Unión Bancaria: Con un único supervisor bancario y su procedimiento de actuación junto con un Fondo Monetario Europeo que asuma las funciones del fondo de rescate europeo y que emita en un primer momento obligaciones europeas conjuntas hasta un determinado límite.

Este Tratado quizás puede dar pie a que existan países que se planteen una necesidad de refrendo electoral. Si fuese así, ello significaría un riesgo de inestabilidad política y económica relevante.

Todo y ser así, considero que no tiene nada de malo dar la palabra al pueblo (al revés) puesto que, según mi punto de vista, el proyecto europeo sólo existirá cuando así lo quieran sus ciudadanos. Y además facilitará no sólo el inicio de la consciencia nacional europea sino también la toma de decisiones por parte de todos los dirigentes nacionales, principal escollo actual de la política europea.  



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Alemania incumple con los objetivos del Pacto de Estabilidad y Crecimiento


 

de Maastrich firmado en 1992 constituyó un paso crucial en el proceso de integración europeo. En él se estableció, entre otras cosas, la Unión económica y monetaria que no era más que la culminación del proceso de convergencia de las políticas económicas de los diferentes estados miembros. 

Se determinaron las siguientes condiciones de convergencia:

-          Tasa de inflación no mayor de un 1.5% respecto a la media de los tres estados de la Eurozona con menor inflación (excluyendo los que sufren deflación)

-          Déficit Presupuestario de todas las administraciones públicas no superior al 3% del PIB 

-          Deuda Pública no superior al 60% del PIB

-          El tipo de interés nominal a largo plazo no superior en un 2% a la media de los tres estados con menores tasas de inflación !

Posteriormente, en 1997, se adoptó el Pacto de la Estabilidad y de Crecimiento para asegurarse, después de la entrada del euro, la continuación de la misma disciplina fiscal que se había establecido entre los países candidatos a su entrada en el euro.

El objetivo básico era garantizar una gestión sana de la Hacienda Pública en la zona euro, con el fin de evitar que una política fiscal laxa de un Estado miembro penalizase a los otros a través de los tipos de interés y así dar confianza a la estabilidad económica de esta zona. El objetivo del Pacto era garantizar una convergencia sostenida y duradera de las economías de los Estados miembros de la zona del euro.

Ahora bien, en 2012 se ha puesto de relieve un factor que hasta ahora no se había observado: la aversión al riesgo. En la práctica, ésta ha originado una gran disparidad en las primas de riesgo de las economías europeas y contravenido el objetivo último del Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la siguiente forma:

-      Las políticas laxas de algunos países miembro NO han penalizado la financiación y confianza de algunos países (beneficio claro para los países como Alemania cuyas economías generan mayor confianza en forma de financiación de su economía en mejores condiciones) y  han penalizado a los que las han hecho.

-      Ha provocado un empeoramiento de la estabilidad económica de la Eurozonatodas las economías sufren o empiezan a sufrir los impactos de la crisis (menos los países que están en situación económica mejor)

-        NO se ha garantizado la convergencia sostenida y duradera de los Estados Miembros. Más bien, lo contrario.

El poder de negociación de los países europeos más fuertes de hoy  y su lentitud en la toma de decisiones ha provocado que el crecimiento y la estabilidad de Europa se haya visto dañado/a.

Es comprensible que estos países deseen que los cimientos del proyecto europeo sean sólidos y demanden un nuevo Tratado. Lo que no parece lógico es que no compren tiempo para poderlo realizar, INCUMPLIÉNDOSE hoy los objetivos del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Esta compra de tiempo puede ser ya sea mediante unos menores diferenciales de financiación como a través de compras en mercado primario del Fondo de Rescate Europeo y del BCE en el secundario.

En el nuevo Tratado, obviamente existen muchos temas a incluir:

-     Unión Política: Estructura Federal con dos Cámaras, un Consejo que represente a los Estados y el Parlamento a los ciudadanos, junto con una Comisión Europea (CE) que sea el auténtico Gobierno de la Unión (el presidente de la CE elegido por sufragio universal)

-       Unión Fiscal: En el marco de este o un nuevo PEC, se deberían decidir diferentes procedimientos y casuísticas aplicables a lo sucedido en la práctica en los últimos años. En concreto, establecer criterios relativos máximos y mínimos, que regulen tanto las políticas laxas como el aumento de la divergencia de las diferentes economías (excesivo superávit nacional relativo de capital -quizás compensando a los que tienen déficit-, diferencias en los tipos de interés nominales nacionales a largo plazo no superior a las diferencias de competitividad existentes,…). También se deben establecer instrumentos de deuda conjuntos de la UEM (hasta el 60% del PIB, resto riesgo nación para fomentar que esta cifra se aproxime lo máximo posible al nivel sostenible en el largo plazo del 60%). Es necesaria la existencia de un control férreo a los países miembro para el cumplimiento de los criterios relativos máximos y mínimos por parte del Gobierno de la Unión (CE) y de procedimientos de salida en caso de vulneración de unos u otros criterios. Ya sea por políticas laxas como por excesos derivados del poder de negociación mayor de los países europeos más fuertes (los países más fuertes de hoy, no tienen porque ser los de mañana, o sí)

-      Unión Monetaria: Si bien ya existe esta Unión Monetaria, se debería demandar que el BCE considere como objetivo tanto el control de la inflación como un crecimiento sostenible en el largo plazo en función de las casuísticas existentes en cada momento.  

-          Unión Bancaria: Con un único supervisor bancario y su procedimiento de actuación junto con un Fondo Monetario Europeo que asuma las funciones del fondo de rescate europeo y que emita en un primer momento obligaciones europeas conjuntas hasta un determinado límite.

Este Tratado quizás puede dar pie a que existan países que se planteen una necesidad de refrendo electoral. Si fuese así, ello significaría un riesgo de inestabilidad política y económica relevante.

Todo y ser así, considero que no tiene nada de malo dar la palabra al pueblo (al revés) puesto que, según mi punto de vista, el proyecto europeo sólo existirá cuando así lo quieran sus ciudadanos. Y además facilitará no sólo el inicio de la consciencia nacional europea sino también la toma de decisiones por parte de todos los dirigentes nacionales, principal escollo actual de la política europea.  




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