13 de agosto. Día de la impunidad colombiana

 

. Muy poco ¿no? El “gran homenaje”, se quedará una vez más en programas televisivos, estatuas y bustos, libros, recuerdos, fotos y frases en las redes sociales, anécdotas sobre su vida, relatos sobre su muerte y punto final.

No está bien que nos hagan relacionar la muerte de Jaime Garzón con el día de la esperanza colombiana, cuando hoy sigue existiendo impunidad en torno a su asesinato. Eso se llama confundir y distraer al ciudadano.

No se si ustedes lo vieron, pero ha sido mejor el homenaje que los británicos le hicieron a sus músicos muertos en el cierre de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 que lo nuestro en reconocimiento a la huella que Jaime dejó en la sociedad colombiana. Es muy poco, hasta la fecha, lo que hemos hecho por Jaime Garzón en gratitud a su labor periodística, social, política y cultural. Seguimos en deuda con él.

Parece más digno el homenaje que un famoso y céntrico restaurante de Bogotá le hizo a Jaime, nombrando a uno de sus platos principales como  “arroz garzón”. Eso es más digno porque mientras él tenía problemas con su dentadura, por lo menos le dieron gusto preparándole un arroz blando y mazacotudo con camarones y langostinos.

No está bien que nuestro Congreso sólo se preocupe por hacer homenajes con formas de programas, festivos, hierro y cemento cuando el mejor homenaje debe constituirse como mínimo en un acto de responsabilidad y justicia. De sacar de las sombras todo esa compleja investigación que no permite ponerle nombres y apellidos a los verdaderos asesinos intelectuales de Jaime Garzón. Los otros, los que han caído son gatilleros.

El 13 de agosto no es el día de la esperanza, es el día de la impunidad. Hasta que no sepamos toda la verdad sobre los crímenes de Estado, sobre los asesinatos concertados por políticos y altos dirigentes, hasta que no se aclare y se lleve a la cárcel a los autores intelectuales de las muertes de Garzón, Galán, Gómez Hurtado, Jaramillo Ossa, Pizarro, Pardo y otros más; seguiremos celebrando el día de la impunidad en el país del olvido.

Cuando no existe justicia, la impunidad reina en medio de los pueblos sin memoria. Que no se nos olvide,  que nuestras mentes hoy olímpicas y siempre folclóricas no se distraigan con la euforia.

Esta columna también se encuentra en politicadirecta.net / @politicadirect

UNETE



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