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Cuando
llegan estos "quiebres" en el tiempo, la paz, comodidad, en definitiva
el 'status quo' del momento, se verá necesariamente afectado hasta ser
hostigado por la inminencia de los cambios, cambios éstos, que son en
escencia desarrollo y evolución de las relaciones sociales hacia el
deber ser "todos somo iguales".
Veamos, si no, el proceso de miles
de años desde la esclavitud hasta los derechos de la naturaleza,
proceso en el que no fueron precisamente cordiales las formas en las que
los "coyunturales beneficiados" cedían sus canonjías en pro de las
mayorías que encontraban en cada vez mas cortos espacios de tiempo, las
formas de expresar sus anhelos que resultaban, para el momento,
REVOLUCIONARIOS.Al llegar la urgencia de éstos cambios, se
necesitan intérpretes para organizar el caos en sinfonía, cosa que toma
tiempo, y necesariamente seleccionará luego de desechar a los "hombres
no indicados" para esta labor, al Ser que enfrente estos retos que no
tendrá sino el rechazo furioso de los acomodados del momento, peces
grandes y chicos, que lucharán por su estabilidad y eterna
complacencia.El "indicado" deberá entonces confrontar lo que las
mayorías quisieran hacer pero no se atreven a falta de un liderazgo nada
corriente ni común y que, en un momento dado, pueda ser abandonado por
aquellos que en un principio lo ungieron.Ese es un riesgo que
pocos están dispuestos a correr y corresponde cruda y realmente a los
mas viles antivalores que la humanidad ha sido capaz de crear, como el
desagradecimiento, la calumnia, la traición, la envidia, la injuria, la
mentira, el odio.La sensatez, timorata por concepto, no es la
virtud ideal para quien pretenda los cambios radicales (que en apego a
nuestra realidad, ni tan radicales son), por lo que no sorprende ver
como reaccionan de forma espeluznada "gentes" con capacidad de análisis
mas allá de la ignorancia que domina la actualidad consumista y de "talk
show".Cada época genera su "sistema nervioso" social que está
conformado por aquellos que la misma comunidad ha ENDOSADO para ser
generadores de opinión, de valores, de santificación de su realidad
estática que tienen muy presente que al llegar ese
"quiebre" ya citado, dejarán de ser el respetable "concejo de ancianos"
del clan y pasarán a las frías bibliotecas, cosa que no les gusta mucho
que digamos.Entonces si entendemos que el albor de la nueva época
pretende un nuevo "sistema nervioso", lo encontraremos en donde...
claro, ahí, en la nueva generación. Ahí está el gestor de la
mentalidad renovada con hábitos noveles que se ciñan al desarrollo y
evolución de las sociedades.