¿Por qué les agreden?

A menudo se nos plantea el dilema de si, efectivamente, es cierto que en el Reino de España se conquistó la democracia hace más de tres décadas. Es una duda que nos asalta con más frecuencia de la deseada, y eso no es bueno. O sea, que cuando una sociedad madura se interroga a cada paso por el estado de salud de su democracia y, además, tenemos que refrescar con rutina la realidad de que ‘vivimos en una democracia’, es que algo falla. Y ese fenómeno le amasamos cada día.

 

. Es una duda que nos asalta con más frecuencia de la deseada, y eso no es bueno. O sea, que cuando una sociedad madura se interroga a cada paso por el estado de salud de su democracia y, además, tenemos que refrescar con rutina la realidad de que ‘vivimos en una democracia’, es que algo falla. Y ese fenómeno le amasamos cada día.

Son legión las circunstancias, los hechos, y los momentos en que se suceden actuaciones de parcialidad, sectarismo, agresión, salvajismo, humillación, tiranía, extorsión, imposición y radicalidad contra personas y grupos que se limitan, con el más absoluto de los respetos, a defender sus ideas, sus credos, y sus opiniones. A veces, por hacerlo así, por cumplir con los derechos que nos amparan y con la libertad que nos corresponde, estas personas pacíficas se topan con grupos de energúmenos, irrespetuosos y violentos, que les someten a la tortura del insulto, de la amenaza y hasta la agresión.

Sucede con frecuencia. En agosto de 2011, con motivo de la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud que se celebró con especial brillantez en Madrid, el mundo entero tuvo la desafortunada oportunidad de ver como un grupo de necios energúmenos, saturados de impotencia, de odio y de ira, insultaron, vejaron y maltrataron a cientos de jóvenes, todos ellos serenos, educados, y respetuosos, por el sólo hecho de disfrutar participando en las jornadas de convivencia con el Papa. Aquellas desagradables escenas, plagadas de exabruptos, de agresividad y de groseros ademanes, sirvieron al menos para comprobar la entereza y el vigor de esa juventud respetuosa, llena de principios y de valores, que supo afrontar los ataques de radicalidad con serenidad y templanza.

 

Consecuencia de que los energúmenos acampan por doquier, han vuelto a repetirse escenas de furia, de tiranía y de odio. Los receptores de las iras han sido en esta ocasión un grupo de jóvenes de la ‘Asociación Provida’, con edades comprendidas entre los 16 y los 30 años, durante la campaña que han desarrollado en distintas localidades de España, para hacer llegar a la sociedad un mensaje de defensa a la vida. La campaña se ha desarrollado bajo el eslogan ‘Aborto cero’ y ha tenido, entre otras misiones, la recogida de firmas para ser presentadas en el Congreso en apoyo a la propuesta sobre el aborto planteada por el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón.

Los jóvenes participantes en esta iniciativa han denunciado haber sido objeto de insultos, vejaciones, expulsiones y agresiones en algunas de las localidades visitadas. Los insolentes que no saben respetar las libertades de las personas, han pretendido con su violencia evitar que, unas personas de sensibilidad racional, dediquen su tiempo libre a defender el derecho a la vida. También denuncian que el vehículo logístico de apoyo en la campaña fue atacado en varias ocasiones, dándose el caso insólito de que un Ayuntamiento les envió a la Policía Local para, ‘democráticamente’, expulsarles de la localidad.

Estas actuaciones totalitarias demuestran que la democracia en España está en pañales. Nos queda aún mucho camino hasta llegar a la tolerancia, al respeto y a la libertad.

UNETE



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