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Este sujeto coloriento signo de totalidad esta lejos de lo real, es solo alguien común nomas que dotado de una supuesta divinidad como si en su omnipotencia se pudiera todo y que ademas en sus ideas delirantes invita a seguirle el juego. El verdadero Príncipe azul nunca llega, solo es otro producto de la imaginación, una mercancía subjetiva que arrastra tras de si a la cultura a condiciones marginales de pensamiento.