¿Hasta qué punto admitimos ser interrumpidos?

Hay personas que no admiten ser interrumpidas y se quejan incluso del teléfono que suena continuamente. Los estudios antropológicos y psicológicos sobre proxemística, ciencia que estudia los límites del espacio del cuerpo humano en interacción con los otros, que, el americano Edward T. Hall popularizó en la década de los setenta, observó que la gente perteneciente a culturas como la mediterránea, o hispanoamericana, o pueblos como los árabes, admiten más fácilmente ser interrumpidos, que, por ejemplo, los norteamericanos, o, los centro europeos y nórdicos, que les molesta bastante. Eso se debe a que las personas nos organizamos el tiempo y el espacio de forma diferencial, según sea la cultura a la que pertenezcamos, y toleramos ser interrumpidos, o estar en mayor o menor grado de accesibilidad, según nuestra personalidad sea, más o menos, monocrona o policrona

 

. Los estudios antropológicos y psicológicos sobre proxemística, ciencia que estudia los límites del espacio del cuerpo humano en interacción con los otros, que, el americano Edward T. Hall popularizó en la década de los setenta, observó que la gente perteneciente a culturas como la mediterránea, o hispanoamericana, o pueblos como los árabes, admiten más fácilmente ser interrumpidos, que, por ejemplo, los norteamericanos, o, los centro europeos y nórdicos, que les molesta bastante. Eso se debe a que las personas nos organizamos el tiempo y el espacio de forma diferencial, según sea la cultura a la que pertenezcamos, y toleramos ser interrumpidos, o estar en mayor o menor grado de accesibilidad, según nuestra personalidad sea, más o menos, monocrona o policrona

Es decir:

MONOCRONO: si ves que alguien de tu entorno siempre se está quejando de ser interrumpido, seguro que lo tiene casi todo previsto, planificado, las actividades dispuestas como en una agenda: horarios, actividades.. Cada asunto en su momento y cada cosa en su sitio, de forma casi perfecta. Esta persona es monocrona; es decir, tiende a ejecutar una sola cosa cada vez y cumplir un horario, de forma secuencial. Por supuesto, no admite fácilmente ser interrumpida, le disgusta sobremanera, le saca fuera del sus esquemas, hay cosas que no tolera bien. Nos guardaremos de actuar precipitadamente interrumpiéndola.

POLICRONO: las persona policrona, por el contrario, hace muchas cosas  al mismo tiempo, en su espacio los objetos no están en su sitio, hay una especie de orden dentro del caos. No les importa ser interrumpidas, pueden tolerar esta eventualidad, incluso con sumo agrado, son accesibles en cualquier momento. Una persona  policrona puede verse impelida a interrumpirte frecuentemente si le das pie, así que ¡ojo!, con los policronos

Las personas muy ocupadas suelen ser monocronas y tienden a ser inaccesibles, pues, si es accesible será interrumpida y no podrá ejecutar secuencialmente la agenda planificada.  Si es monocrono tenderá a estar protegido contra los demás. Cuanto menos queramos ser interrumpidos más nos alejaremos de los demás. Tradicionalmente, escribe Edward: «Los despacho son para “gente importante”». Por eso las necesidades de las personas  pueden ir por un lado y la organización para satisfacerlas por otro. Y las culturas ser tan distintas en este sentido que no se entiendan entre ellas: 

«Los árabes nunca están solos ni siquiera en casa, son policronos, son capaces de atender a varias personas a la vez, y estar involucrados al mismo tiempo, los norteamericanos, que pertenecen a una cultura monocrona, no entiende bien esta forma de ser»

¿Has pensado quizás si eres más monocrono que policrono, o al revés?, ¿y la cultura a la que perteneces?..

UNETE



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