Hay CISNES NEGROS en la economía europea

Vamos a situarnos en el contexto de la Teoría del Cisne Negro

 

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Nassim Taleb es el pensador y filósofo que creó esta teoría, cuyas tres características básicas son:

- Sucesos que provocan un gran impacto.

- Son difíciles de predecir.

- Sobrepasan las expectativas aceptadas.

Nassim Taleb nos habla principalmente de la poca capacidad que tenemos para predecir los grandes acontecimientos cuyos impactos cambiarán el futuro, y de nuestra obsesión por la modelización de la realidad.

La falta de previsión en cuanto al “alto impacto” de un evento como la crisis internacional primero y la crisis de la deuda europea después, coloca a esta última fuera del ámbito de las expectativas normales de la economía.

 

Vamos a explicar qué se entiende por EXPECTATIVAS NORMALES

Antes de ir a un ejemplo, debe el lector saber que nos referimos a hechos probabilísticos, para los cuales apelamos a su distribución normal o de Gauss, que es la variable continua que mejor refleja los hechos reales.

 

Esta curva tiene la forma de un sombrero; en la parte superior están representados aproximadamente el 68 % de los hechos posibles que se dan a diario, en situaciones de tipo que se conocen como “normal aleatoria”. Las circunstancias planteadas por la teoría del cisne negro, se explican en la otra porción del sombrero, correspondiente a sus alas, que son asintóticas con relación a su base (eje de abscisas en matemáticas) sin llegar a cortarla.

 

Ejemplo

En un lenguaje práctico podríamos decir, que casi todos los ciudadanos que están circulando ahora por las autovías europeas tienen una rueda de repuesto en perfecto estado para usarla en caso de necesidad. Todos los auxilios mecánicos que recorren a diario las carreteras pueden cruzarse esporádicamente con algún conductor de un vehículo, que solicita ayuda, porque al abrir su maletero se encuentra que no tiene su rueda o está en mal estado. Entonces el porcentaje de casos posibles de ocurrencia de esta circunstancia es escasísimo o casi nulo (no corta al eje de abscisas), aunque está muy cercano al eje de las “x”.

 

Ahora bien, supongamos que ante una crisis económica, los dueños de coches y vehículos en general, usan la rueda de repuesto en reemplazo de alguna rueda defectuosa y deciden circular sin la unidad suplementaria; supongamos que ese fenómeno se extiende debido al agravamiento de la crisis y los altos costes de reposición de los neumáticos; llegará un momento que lo anormal, lo que estaba representado por las alas del sombrero, se desplazará hacia su centro y aquellos remolques que prestaban servicio en caso de averías, deberán multiplicarse porque los sucesos considerados anormales pasaron a ser la norma.

 

Vamos a los políticos europeos

¿Por qué los políticos no encuentran hoy soluciones a la crisis de la deuda europea? A priori, tres razones:

- Porque lo sucesos excepcionales que sabían podían ocurrir, no previeron su magnitud y fuerza de choque.

- Porque no han sido creativos y perspicaces en adaptarse a las actuales circunstancias.

- Porque han fallado en la generación de nuevos programas y modelos.

 

Los líderes europeos deberían haber aplicado estrategias novedosas y haber sido pioneros en crear instrumentos capaces de contrarrestar eficazmente el sobreendeudamiento, a los fines de que fuera manejable e indoloro a las generaciones presentes, que están sufriendo la falta de trabajo y de créditos simultáneamente.

 

Faltó firmeza y determinación

La economía no es una ciencia exacta, por lo que las diferentes regulaciones deberían tener en cuenta el nivel de impacto de las crisis “importadas”, caso del origen de la crisis financiera internacional de 2008-2009 cuyo embrión crece y se desarrolla con las subprimes.

 

Pero la política y los acuerdos políticos no deben degradar la economía o al menos, no empeorar las condiciones económicas en general, y crediticias en particular, que se estaban produciendo antes de que la situación se descontrolara.

 

En la Eurozona se están dando fenómenos de cisne negro

Son circunstancias que se producen con una ocurrencia probabilística cada vez mayor, hasta introducirlas en la campana de Gauss, en el sector probabilístico de distribución normal, igual que el ejemplo de las ruedas de repuesto.

 

Cual es la conclusión: si estamos viendo que los comportamientos normales antes eran excepcionales, entonces es hora de que los líderes políticos cambien las reglas del juego. Pero la realidad es que no solamente no las cambiaron, sino que los intentos por cambiar el orden de las cosas (legislación adecuada, supervisión, control, etc.) entra como siempre en el “pasillo burocrático” y de mayorías parlamentarias de los estados miembros, como si hubiera dos UE: la de Bruselas y la que después depende de los parlamentos nacionales.

 

El Cisne Negro se les presentó a los líderes europeos sin que estos se dieran cuenta.

Es como cuando uno está en una fiesta cómodamente sentado, departiendo con un invitado, y pasado un tiempo se percata que a su lado, hay otra persona sentada a la que conoce, pero cuya presencia no había advertido; análogamente, la crisis de la deuda era algo conocido, que convivía muy cerca nuestro, la hemos tenido siempre “sentada” confortablemente en nuestros mercados europeos, pero al igual que un virus biológico, estaba esperando el momento de mutar y atacar, mientras tanto era indefenso. 

 

El alcance y las proporciones no previstas de la crisis de la deuda europea, desenmascararon la falta de reflejos de nuestros líderes políticos en Bruselas, que se limitaron a circunscribir zonas de cuarentena (Portugal, Grecia y España), pero no intentaron ayer ni lo intentan hoy, desarrollar e inocular el antígeno capaz de erradicar el mal; por el momento se trabaja sobre los posibles contagios, sin ir al fondo de la cuestión. Los mercados reaccionaban, en el caso de Italia, por miedo a que España la contagiara. Y antes, el temor de que Grecia contagiara a España y así en una sucesión de hechos que se van transformando en normales pero que en esencia no lo son.

 

Estos choques provocan sesgos psicológicos que hacen a las personas (líderes políticos) tanto individual como colectivamente, que estén ciegas frente a la incertidumbre e inconscientes de las consecuencias masivas del hecho económico que centra la vida y actividad de toda la unión.

 

El Cisne Negro se materializa en los EVENTOS INESPERADOS

El comportamiento de los mercados ante las sucesivas reuniones de Cumbres que no resolvían nada, terminó produciendo un fenómeno que nadie ha deparado en ello: lo inesperado en realidad era previsible. O sea que los mercados iban a seguir con turbulencias. Aunque la gravedad era la fuerza de choque del impacto del suceso y sus erráticas derivaciones, generadas por hechos extraordinarios. Esto sí es lo que sorprendió a los líderes políticos.

 

Las turbulencias progresaron al estado inmediato posterior, convirtiéndose por impericia de los reguladores estatales y los protagonistas, en eventos inconmensurables, circunstancias que se evidenciaron en sucesivos lunes y viernes negros.

 

Cambio de escenarios sin cambios en la política económica de la UE

La naturaleza sui generis de la crisis, ha trastocado todos los escenarios de actuación, lo que supone cambios sustanciales en las políticas de gobierno y tomas de decisiones estratégicas de parte de países, pero en realidad no ha sido así.

 

Desde el inicio de la tormenta financiera de 2008, se clonaban los escenarios, cada cual con una dosis más elevada de incertidumbre sobre el comportamiento de los factores económicos. Fenómeno altamente preocupante en 2012 y que lo será en 2013 y 2014, especialmente en España, en donde aún no hemos encontrado un piso de la crisis (una meseta a partir de la cual pudiéramos, corrigiendo políticas, proyectar un nuevo futuro). Obviamente, esto genera mucha más incertidumbre aún y afecta las decisiones estratégicas.

 

Soluciones creativas y heterodoxas para salir del atolladero Los problemas que nos aquejan hoy, requieren de soluciones creativas, diferentes, heterodoxas, basadas en desarrollos teóricos nuevos. Los momentos extraordinarios requieren de políticas y políticos también extraordinarios.

 

Lo cierto es que la duración del estancamiento europeo, en particular el español, durará por lo menos un período similar al que antes se caracterizara por incremento del PIB y creación de empleo. Es por ello que era noticia este pasado miércoles 15, que el primer ministro griego, Antonis Samaras, pedirá renegociar su plan de austeridad en el encuentro que mantendrá la próxima semana con Angela Merkel y François Hollande. Es que el padecimiento del pueblo griego no puede sostenerse. Pero tampoco podrá el español.

 

En materia económica prueban y prueban recetas y medidas económicas, supuestamente para impulsar acciones efectivas, aunque es sintomático advertir, que algunas de esas acciones irán en línea con el pensamiento de una determinada escuela económica, cuando no también, en la posición de uno o dos reputados economistas que van más en solitario, aunque se sientan atraídos personalmente por una de aquellas escuelas en particular.

 

Hasta aquí, parece todo normal. Pero en realidad, no lo es, cuando la utilización de “esas teorías económicas” como recetas, se adecuan de manera inapropiada a los intereses de los líderes que quieren imponer su tesis en cuanto a la gobernanza económica de la UE.

 

Es el caso de la Sra. Merkel, cuyo peso específico político es el más fuerte dentro del proceso de toma de decisiones europeo. Pero Merkel también se ha encontrado con un Cisne Negro, en los casos de Grecia y España, en que nunca se previó que el descalabro económico y financiero  fuese de tal magnitud.

 

Siempre la crisis europea fue por delante de las decisiones de política económica. Pero más grave todavía: sabiendo de la urgencia de tomar determinadas medidas, el mecanismo funcional propio de la UE ha dilapidado tiempo que a su vez terminaba siempre afectando más seriamente cualquier problema que atajado en el inicio del mismo, hubiera sido menos doloroso para el conjunto de los ciudadanos. La mala gestión del tiempo ha coadyuvado a la aparición de cisnes negros.

 

Interpretar cuáles son los nuevos escenarios en los que hay que actuar y tomar decisiones.

Si las presiones vienen de Berlín más que de Bruselas, entonces hay que neutralizar las fuerzas que están afectando la capacidad de negociación de España. Cuando en realidad, se hizo todo lo contrario, insistiendo en demasía que el BCE debería actuar comprando deuda de países periféricos con problemas, cuando el mismo Draghi decía que no era función del BCE.

 

La insistencia del Ejecutivo español en este punto, facilitó que desde Berlín se produjesen declaraciones cada vez más duras de parte de los máximos responsables de la política económica alemana. Obviamente no fue el camino elegido la mejor estrategia para frenar la presión de los mercados.

 

Analizar el impacto de las medidas que adopte Bruselas

En el caso de España, esforzarse desde el Ejecutivo español, en determinar la forma y los plazos en la aplicación de las mismas, de manera tal que la incidencia en el salario de bolsillo de los ciudadanos, quede mejor distribuida en el tiempo. Esto no se ha hecho por parte del gobierno de Rajoy. Es más, el ministro Montoro siguió alardeando de más “dolor y sacrificio”.

 

El Cisne Negro en el caso español, es la gran incertidumbre de los condicionantes, que en el caso de la primera asistencia financiera eran 32, pero aún se desconocen para el 2º rescate (el llamado rescate blando).

 

Por el bien de España, esperamos que en el Palacio de La Moncloa, haya muchos cisnes blancos deambulando por los jardines.

 

 

UNETE



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