Aunque esta vez se habla del asesoramiento de Lula y del Partido de los Trabajadores de Brasil en el triunfo que le ha permitido obtener a Ollanta Humala y a su agrupación Gana Perú un 32 % de los votos del electorado peruano (a 8 puntos de distancia de Keiko Fujimori, de Fuerza 2011, su rival más cercano), e independientemente de que los llamados estratos A, B, y C, que votaron, entre otros, por Pedro Pabro Kuczynki (PPK), de Alianza por el Gran Cambio , Alejandro Toledo (Perú Posible) y Oscar Luis Castañeda (Alianza Solidaridad Nacional), previsiblemente terminen votando a regañadientes por Keiko en la segunda vuelta que tendrá lugar en el mes de junio, muy pocos dudan que de ganar Humala el Perú pasaría a formar parte del grupo de países que conforman el ALBA (Alianza Bolivariana para los pueblos de América), se convoque una Asamblea Constituyente para cambiar la constitución y , en definitiva, su gobierno termine abrazando el ya famoso Socialismo del Siglo XXI, tal como hicieron antes Correa o Morales. Pues nadie parece olvidar las declaraciones que el propio Humala ha hecho en este sentido desde las elecciones del año 2006 ( cuando finalmente perdió con Alan García), el apoyo que ya en esa época le dio el gobierno venezolano, y hasta aquel estrambótico caso de las latas de atún que fueron repartidas entre los damnificados del terremoto de 2007 con las imágenes de Humala y el presidente Chávez.



