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¿Qué es un zombi?


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12/08/2012

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Aprovecho las vacaciones para dedicarme a algo que me apasiona, ver y analizar películas. Aparte de alguna que otra película de acción, estoy visionando películas de zombis.


Ando dándole vueltas a qué puede significar este tipo de personaje que se replica con éxito de audiencias en múltiples productos cinematográficos y televisivos.

¿Significa algo concreto? ¿Es metáfora de algo real a lo que le tenemos miedo?

Hay una respuesta obvia: le tenemos miedo a los muertos que pueden volver a la vida para complicárnosla. Esto es verdad que le pasa a mucha gente, aunque sea irracional porque tenemos bastante evidencia empírica de que no es algo que pase muy a menudo.

Puede que haya otras respuestas menos obvias; que el zombi, como muchos otros relatos fantásticos, sea metáfora de “algo” real, distinto a la ficción que representa, pero con lo que guarda similitudes estructurales. Es decir, a través del zombi nos referimos a otra cosa, muy distinta en el plano de las apariencias, pero sorprendentemente igual o parecida en un plano profundo.

Veamos:



1) El zombi es un muerto que “revive”, si por tal cosa queremos decir que camina sin voluntad propia y sólo muerde y se come al que pilla; algo que fue “normal” en el pasado cuya vida acabó, pero que retorna radicalmente transformado en un ser “anormal”.

2) Es un ser estrechamente relacionado con ciertas creencias religiosas: en muchas películas se sitúa su origen en un territorio ambiguo entre la ciencia (muertos que “reviven” como consecuencia de una infección) y la religión (muertos que “reviven” como consecuencia de una posesión demoníaca).

3) El zombi es un ser extremadamente agresivo, cuya conducta está movida, mecánicamente, por un hambre insaciable que le lleva a destruir  ”lo normal”; pero no se limita sólo a moder y matar, sino que, además, “contamina” y “convierte”, inoculando a sus víctimas un virus, un demonio o una mezcla ambigua de ambas cosas.

4) A diferencia de otros seres monstruosos, con el zombi es imposible cualquier comunicación. Ve y oye, pero ni habla ni atiende a razones. Eso sí, es absolutamente previsible en lo que de él se puede esperar: que nos muerda y nos incorpore a la horda de la que forma parte. Sólo los tontos y los mal informados intentan hablar con ellos.

5) Por último, el zombi es un ser al que se puede destruir, pero no vale cualquier forma de acabar con él. Normalmente se necesita hacer algo preciso con su cabeza: cortársela, volarle los sesos… Es curioso que siendo un ser “sin inteligencia”, sea la cabeza el lugar al que hay que tirar a dar ¿Es acaso en la cabeza donde anida el impulso asesino que lo mueve? ¿por qué no en el corazón o en los genitales?

En resumen,  el zombi es esa clase de tipo que parecía muerto, pero que retorna del pasado; que no atiende a razones y con el que es imposible la comunicación;  que le mueve un hambre insaciable; que, cuando nos muerde, nos transforma en lo mismo que es él; y al que sólo nos lo podemos cargar dándole fuerte en la cabeza.

¿A qué se parece un zombi? A mi me parece que es un personaje cuya estructura interna puede relacionarse con imagen social del fanatismo, en particular del fanatismo religioso.

Este sí es un fenómeno real, que suscita rechazo en nuestras sociedades -secularizadas, racionalistas, científicas y tecnológicas- desde hace décadas y al que se le tiene verdadero pavor, sobre todo a raíz de los atentados del 11-S  y posteriores.

Este fanatismo lo representamos socialmente, sobre todo a través de los relatos periodísticos, como un anacronismo que vuelve del pasado para perpetuarse en el presente, sustentado en individuos crueles y extraordinariamente violentos con los que la comunicación es difícil por no decir imposible, a los que les mueve un odio radical hacia los que son diferentes y un deseo exagerado de convertir a los demás a su credo.

En conclusión, creo que las películas de zombis se refieren a una amenaza real que sentimos muy cerca de nosotros.

Al menos, la estructura de este personaje de ficción se parece mucho a la estructura con la que se construye la imagen social de algunos personajes periodísticos de la vida real, de los que todos hemos oído hablar; alguno de los cuales ha muerto, “eficazmente”, sin juicio previo -¿a quien se le ocurriría juzgar a un zombi?-  de un tiro en la cabeza.

Nuestras sociedades tienen muchas formas de prepararse para la guerra y para aceptar la “necesaria” muerte del enemigo. Por ejemplo, haciendo que los monstruos que nos asustan comiendo palomitas ante la pantalla se parezcan a los que intentan destruir nuestra forma de vida -en su sentido cultural y biológico- en el mundo real.

(+ info en www.javiermalagon.com)



Etiquetas:   Cine   ·   Religión   ·   Terrorismo   ·   Guerra

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