Suelo intentar escapar de las rutinas, de las imitaciones, y de las vulgaridades. Lo de “¿Dónde va Vicente?, dónde va la gente” es ritual que no va con mi carácter. Me niego a ser víctima del marketing y copiar las tendencias, las modas o las rutinas del prójimo. Quizás se trata de una rareza larvada, pero es mi estilo.



