¿Sabemos qué son los planes de pensiones?

Cuando una persona se va acercando a esa etapa de la vida llamada jubilación se hace una serie de preguntas como: ¿Seré capaz de mantener el nivel de ingresos cuando me jubile? ¿Me permitirá mi economía seguir con mi actual ritmo de vida?

 

. Este sentimiento pesimista se basa en el creciente envejecimiento de la población y en el descenso de la natalidad, lo que lleva a que cada día haya más pensionistas y menos trabajadores que coticen en la seguridad social.

España es uno de los países con mayor esperanza de vida al nacer debido al aumento de la calidad de esta, lo cual supone que habrá más pensiones que pagar con el consiguiente aumento de la dificultad para mantener el modelo actual.

Una de las soluciones que puede permitir a las personas mitigar la pérdida de poder adquisitivo de la jubilación son los planes de pensiones.  Así pues, un plan de pensiones no es más que un producto de ahorro cuya finalidad es complementar la pensión de jubilación. 

Una de las diversas preguntas que nos podemos hacer es ¿cuándo es el mejor momento para hacerme un plan de pensiones? Normalmente las personas empiezan a pensar en ello a partir de los 40 años, pero muchos profesionales expertos recomiendan contratarlo cuando se incorpora el sujeto a la vida laboral.

El funcionamiento del plan es sencillo: la persona física para la cual se crea el plan, llamada participe, aporta una cantidad periódica (anual, trimestral o mensual)  de determinada cuantía que puede ser elegida por él mismo siempre que no supere el límite establecido, que actualmente  son 10.000 euros al año por participe (menores de 50 años) y 12.500 euros (mayores de 50 años). Llegada la jubilación, se recuperará la inversión más los rendimientos generados durante los años de ahorro.

Todo  plan de pensiones va integrado en un fondo de pensiones que no es más que un instrumento financiero donde se integran las aportaciones de los particulares y las rentabilidades que éstas van generando.  

No podemos cometer el error de pensar que todos los tipos de planes de pensiones son iguales. Existen varias tipologías de planes y según la clasificación básica pueden ser planes de renta fija, renta variable y mixtos, que depende de la clase de activo en la que se invierte el fondo de pensión. Otra clasificación según las obligaciones estipuladas puede ser; planes de aportación definida, de prestación definida y mixta. Y finalmente según los sujetos constituyentes pueden ser asociados si son para un colectivo determinado, individuales y de empleo si son promovidos por las empresas como fórmula de retribución en especie a sus trabajadores.

Los planes de pensiones atraen a los ciudadanos porque desgravan en el IRPF y porque el dinero que no se paga en impuestos se puede reinvertir en el plan, con lo que se rentabiliza hasta el momento del rescate cuando el participe se jubile. Aunque todo parecen ventajas hay que tener en cuenta una serie de inconvenientes como son: las elevadas comisiones que se aplican y que el inversor no puede recuperar su dinero hasta que no se jubile, salvo excepciones como fallecimiento del partícipe, situación de invalidez absoluta y permanente, enfermedad grave y situación de desempleo de larga duración.

Así pues, concluiremos esta introducción a un mundo del que tanto se habla y del que tan poco se conoce señalando que estamos ante una buena oportunidad de garantizarnos un colchón económico de cara a un futuro, pero que, al mismo tiempo, el usuario debe ser consciente de que su utilización no es la equivalente a una cuenta de ahorro convencional, con lo que la decisión de contratarlo o no debe de estar bien meditada.

 

UNETE



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