Energía y futuro, dos conceptos inseparables.



Detened por un segundo vuestras ajetreadas vidas y mirad a vuestro alrededor, sin mucho esfuerzo podréis ver que estáis rodeados de objetos dependientes de energía así como lo están muchas de vuestras acciones más cotidianas, encender la luz del baño, mirar vuestros perfiles sociales, desplazarse en coche, metro, avión recibir una llamada telefónica o incluso comprar un producto fabricado por cualquier empresa del globo en un simple supermercado de barrio. Casi todo depende de fuentes energéticas y todavía hoy en día la mayoría de estas fuentes pueden ser muy contaminantes o potencialmente muy perjudiciales, y para colmo, en países como España la escasez de ciertas materias como carbón, gas natural o petróleo nos hace fuertemente dependiente de terceros para mover todo nuestro sistema económico y social.

 


Por lo tanto, queda patente que la producción energética es un sector clave para nuestras vidas, supone probablemente el mayor gasto económico para nuestro país, nos hace muy dependientes de otros países y además provoca la emisión a la atmósfera de grandes cantidades de CO2, SOx, NOX ,COVs o el almacenamiento por miles de años de sustancias radiactivas (miles de años es mucho tiempo para asumir un riesgo, por controlada que creamos la situación) y otros tantos problemas ambientales dañinos para la naturaleza y para la salud de las personas.

Ahora, volver a detener todo durante otro segundo (no pasa nada si no podéis, sé que dos segundos es mucho en estos tiempos…) imaginad que os asomáis a la ventana y todos los coches que veis circulando por la calle se mueven con baterías eléctricas, con hidrógeno o biodiesel, vuestro ordenador y vuestra televisión se enciende con electricidad que proviene completamente de energía eólica, solar, geotermia o cualquier otra fuente innovadora que aún desconocemos. Imaginad además que toda esa cantidad de energía, instalada con criterio y no de cualquier manera, puede reducir en gran parte los impactos de la producción energética actual e imaginad además que ha sido producida completamente en territorio español, sin depender de terceros, abaratando en consecuencia los costes y creando una base innovadora para todo el entramado de nuestro sistema.

¿Es tan descabellada esta idea? Yo creo firmemente que no, pienso que la realización de un plan nacional de energía basado en la innovación científica en el campo de nuevas formas de energía y en la mejora de la eficiencia de las renovables actuales, que tenga un carácter firme, meditado en profundidad y con vistas a desarrollarse paso a paso en un largo plazo con independencia de los vaivenes políticos, supondría una nueva forma de desarrollar nuestro maltrecho tejido productivo, creando valor añadido a partir del desarrollo de nuevas técnicas de producción,  numerosos puestos de trabajo en el campo de la innovación, la gestión de los sistemas y la implantación de los mismos, nos haría independientes (o casi) de terceros países por lo que se abaratarían los costes de todas las formas de energía, se evitarían graves impactos ambientales que diezman nuestra calidad de vida aún sin darnos cuenta y suponiendo a la energía la base de todo, se crearía un sustrato para que en el podrían desarrollarse todos los demás sectores a partir de una energía limpia, barata e independiente. Realmente no lo considero una utopía, aunque los "jefes" de este mundo se centran ahora en otros intereses muy distintos, y eso complica mucho las cosas….

Esto es solo es una vaga idea, muy ampliable y mejorable desde luego, tan solo un esbozo de reflexión que pretende intentar mejorar el mundo en el que vivimos. Agradecería que aquellos que hayan dedicado un minuto para leerlo, me comentaran sus impresiones y sus ideas al respecto pues entre todos todo es más fácil.



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Energía y futuro, dos conceptos inseparables.


Detened por un segundo vuestras ajetreadas vidas y mirad a vuestro alrededor, sin mucho esfuerzo podréis ver que estáis rodeados de objetos dependientes de energía así como lo están muchas de vuestras acciones más cotidianas, encender la luz del baño, mirar vuestros perfiles sociales, desplazarse en coche, metro, avión recibir una llamada telefónica o incluso comprar un producto fabricado por cualquier empresa del globo en un simple supermercado de barrio. Casi todo depende de fuentes energéticas y todavía hoy en día la mayoría de estas fuentes pueden ser muy contaminantes o potencialmente muy perjudiciales, y para colmo, en países como España la escasez de ciertas materias como carbón, gas natural o petróleo nos hace fuertemente dependiente de terceros para mover todo nuestro sistema económico y social.

 


Por lo tanto, queda patente que la producción energética es un sector clave para nuestras vidas, supone probablemente el mayor gasto económico para nuestro país, nos hace muy dependientes de otros países y además provoca la emisión a la atmósfera de grandes cantidades de CO2, SOx, NOX ,COVs o el almacenamiento por miles de años de sustancias radiactivas (miles de años es mucho tiempo para asumir un riesgo, por controlada que creamos la situación) y otros tantos problemas ambientales dañinos para la naturaleza y para la salud de las personas.

Ahora, volver a detener todo durante otro segundo (no pasa nada si no podéis, sé que dos segundos es mucho en estos tiempos…) imaginad que os asomáis a la ventana y todos los coches que veis circulando por la calle se mueven con baterías eléctricas, con hidrógeno o biodiesel, vuestro ordenador y vuestra televisión se enciende con electricidad que proviene completamente de energía eólica, solar, geotermia o cualquier otra fuente innovadora que aún desconocemos. Imaginad además que toda esa cantidad de energía, instalada con criterio y no de cualquier manera, puede reducir en gran parte los impactos de la producción energética actual e imaginad además que ha sido producida completamente en territorio español, sin depender de terceros, abaratando en consecuencia los costes y creando una base innovadora para todo el entramado de nuestro sistema.

¿Es tan descabellada esta idea? Yo creo firmemente que no, pienso que la realización de un plan nacional de energía basado en la innovación científica en el campo de nuevas formas de energía y en la mejora de la eficiencia de las renovables actuales, que tenga un carácter firme, meditado en profundidad y con vistas a desarrollarse paso a paso en un largo plazo con independencia de los vaivenes políticos, supondría una nueva forma de desarrollar nuestro maltrecho tejido productivo, creando valor añadido a partir del desarrollo de nuevas técnicas de producción,  numerosos puestos de trabajo en el campo de la innovación, la gestión de los sistemas y la implantación de los mismos, nos haría independientes (o casi) de terceros países por lo que se abaratarían los costes de todas las formas de energía, se evitarían graves impactos ambientales que diezman nuestra calidad de vida aún sin darnos cuenta y suponiendo a la energía la base de todo, se crearía un sustrato para que en el podrían desarrollarse todos los demás sectores a partir de una energía limpia, barata e independiente. Realmente no lo considero una utopía, aunque los "jefes" de este mundo se centran ahora en otros intereses muy distintos, y eso complica mucho las cosas….

Esto es solo es una vaga idea, muy ampliable y mejorable desde luego, tan solo un esbozo de reflexión que pretende intentar mejorar el mundo en el que vivimos. Agradecería que aquellos que hayan dedicado un minuto para leerlo, me comentaran sus impresiones y sus ideas al respecto pues entre todos todo es más fácil.



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