Modelo Vasco IV

Competitividad: Modelo Vasco IV

 

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Coherente con ello se fomentó cambios estructurales en las empresas vascas y la atracción de nuevos proyectos de inversión para la región. El gobierno previó la creación de un Instituto de Competitividad.

 

Asimismo, la política tecnológica mantuvo su fuerte enfoque sobre el fomento de actividades de I+D con programas financieros dedicados a las empresas, unidades de I+D de empresas y centros tecnológicos. Y, simultáneamente, el gobierno creó una sola red de centros tecnológicos que representaba el 13% del número y más del 34% del volumen de negocios de la red española.

 

Ello permitió que en 2001 el Presidente Ibarretxe impulsara la llamada “Segunda transformación económica del País Vasco”, con la perspectiva de  lanzar una nueva fase de desarrollo económico de la región.

Como se aprecia no se trabajó en el gobierno vasco en aspectos puntuales desligados unos de otros. Tampoco se percibe improvisación ni voluntarismos. Hay un trabajo estratégico, una visión compartida y, por lo mismo integradora. Se distingue un trabajo disciplinadamente sistémico complementado con planes estructurante como el de  energía, de desarrollo territorial (las comarcas); o de internacionalización de Euzkadi.

Pero continuemos.

La llamada “Segunda transformación económica del País Vasco”, ya en el siglo XXI, se propuso encauzar a Euskadi hacia una transformación intensa en actividades del conocimiento para toda la economía. Así, basada en los esfuerzos pasados se situó a la innovación como el principal conductor.

En efecto, el gobierno vasco planteó tres nuevos planes: el Plan de Ciencia, Tecnología e Innovación (2001 – 2005) que reforzaba la base científica; el Plan de Euskadi que promovía el uso de las TICs y bandas ancha en todas las actividades y territorios de la región; y la estrategia BioBasque (2002 – 2010), diseñada para el desarrollo de la biotecnología permitiéndole,  ya hacia el 2008, contar con más de 70 empresas y dar empleo a más de 3000 personas.

Se evaluaron además las estrategias que apoyaba a los clusters; se instaló una Junta directiva para cada uno de estos; se les exigió a cada clusters un plan estratégico a tres años para obtener financiamiento; se crearon nuevos comité de inter–clusters sobre tecnología, calidad e internacionalización que reforzaron la capacidad innovadora y la posición competitiva de sus asociados.

El gobierno vasco impulso el Plan de Competitividad Empresarial e Innovación Social (2006-2009), previo Foro de Competitividad Euskadi 2015, en el cual se establecieron tres objetivos estratégicos y diversos planes operativos. Se iniciaba así una nueva etapa de desarrollo competitivo.

CONTINUARÁ.

 

*MBA. Universidad de Talca. 

UNETE



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