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Y es que basta con tomar el transporte público como el metro
o microbús para darse cuenta que al menos mas de la mitad de los pasajeros ya
no solo escuchan música en sus Smartphones, ahora cuentan con una enorme gama
de aplicaciones hechas precisamente para esos tiempos muertos, desde simples
puzzles que retan a su razonamiento deductivo hasta los más elaborados juegos
en tiempo real, tan real que se vuelve
adictivo al usuario pues ahora no es solo jugarlo al tener un pequeño lapso de
tiempo, ahora establece horarios, tiempos limite, puntuación y bonos por
productividad, es decir, se vuelve parte de la costumbre diaria.
Este hábil formato de juego –entendiéndose hábil para la
compañía que los produce- nos sorprendió hace un tiempo con juegos en las redes
sociales como farmville, como un usuario regular de facebook, era prácticamente
imposible no aceptar invitaciones de los contactos que a diario llenaban con
solicitudes para que uno se integrára, paso el tiempo y como todo paso de moda
y al olvido, sin embargo el precedente quedo como formato para crear una nueva
estructura de videojuegos.
El principio de lucro con los pequeños tiempos libres o de
descanso no es nuevo, ahí tenemos la famosa “Estrategia Starbucks” donde su
producto a comercializar no es el café sino “5 minutos de break en un ambiente
cordial donde los empleados recordaran- o al menos te llamarán – por tu nombre,
es decir un cierto pero vano sentido de satisfacción.
Y es en el sentido de la satisfacción en donde este autor
invita a la reflexión, es cierto que los problemas que nos aquejan cada día nos
llegan a producir estrés, ansiedad, mal humor, pero parecería que con las redes
sociales ya sea twitteandolo o pegándolo en el muro de facebook se desahogara nuestra presión cuando es
tristemente lo contrario.
No hay nada de malo en pasar un tiempo buscando aplicaciones
con el iphone o jugando en facebook pero
hay que tomar en cuenta que el tiempo que se otorga a ello no es precisamente
para nosotros, al contrario, nos está evitando el pensar, reflexionar y tal vez
encontrar la mejor manera de solucionar algo que nos preocupa, es decir, el que
no pensemos en el problema, no significa que no exista y de no afrontarlo solo
estamos evitando o retrasando nuestro avance como personas, como individuos y
como seres sociales.
Considerando lo anterior entonces parecería que los tiempos
muertos son necesarios, pues es un tiempo a solas con nosotros mismos donde
podemos dejar de exigirle a nuestro cerebro atención y trabajo para liberarse
un poco, tal vez divagar acerca de algo o echar a volar un poco la imaginación,
total, el universo interno es nuestro y más vale navegar en el, que en el
creado en un pequeño aparato.
Los smartphones son
más usados cada vez por lo que vale la pena tomar un respiro y empezar a tomar
nuestras propias medidas para coexistir con ellos y sacarle el mayor provecho a
la tecnología y permitir que sea al revés, por ejemplo, hay aplicaciones que
nos indican el trafico en nuestra ruta diaria, que miden la frecuencia cardiaca
y hasta las que nos alertan en caso de sismo, por lo anterior es justo también
darle su parte de reconocimiento pero si delimitar lo propio de lo útil y lo
personal.
A veces evitamos pensar o reflexionar por tener una decisión
difícil de tomar o que no nos agrada, le damos vueltas y eso nos deja una
sensación de frustración, pero tome en cuenta que es uno de los pasos para
tomar mejores decisiones, no desperdiciemos nuestra capacidad por evitar
enfrentarnos con nosotros mismos.
Y usted lector, ¿Se enfrenta consigo mismo? ¿Qué tan bien
librado sale? ¿Vive con el Smartphone en su mano derecha? ¿Cómo mantiene el
equilibrio entre ambas?*Profesor de ingles, capacitador en coaching con amplia experiencia comercial, estudiante de psicologia en la UNAM FES IZTACALA y fiel creyente que la vida es algo mas que solo lo percibido.