Por: Milena Neme
Por: Milena Neme

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Nuestro país diariamente muestra el rostro de las noticias desagradables, tristes, de casos impunes, de dolor, tragedia y muerte. La información que procesamos con contenido escasamente alentador son Light; es decir, de famosos, conciertos, dietas, modelos entre otras. ¿Cuándo vemos que se gestione un cambio a las problemáticas de nuestro país? Son pocas las noticias de sucesos o personas que hacen el cambio y que van en pro del beneficio de los demás y de gestionar soluciones. La siguiente iniciativa pertenece a una de las pocas historias alentadoras la cual se centra en el municipio de Tocaima a unos 102 kilómetros de Bogotá. Dicho municipio forma parte de la provincia del alto magdalena situada en la parte media de la Región Andina. Actualmente, la Alcaldía de Tocaima cuenta con un programa para el desarrollo llamado “Tocaima hacía las metas del milenio” según su administración; se basa en asegurar mejoras sostenibles en el cubrimiento de las necesidades básicas de toda la población. Lo curioso es que no aparecen cifras contundentes, ni indicadores que sostengan la rentabilidad de este programa y de muchos otros que según la Alcaldía se están ejecutando para el beneficio de la comunidad, en especial de aquella se encuentra en condiciones de extrema pobreza o mendicidad. Lo cierto es que basta con solo ser observadores para darse cuenta de las condiciones precarias en las que viven los habitantes y familias de las veredas aledañas al municipio; especialmente, de la Vereda La Colorada ubicada a tan solo 6 kilómetros del pueblo. Su nombre -La Colorada- hace alusión a la quebrada de cuyo nacimiento brotaba agua espesa debido al color rojizo de la tierra y que en la actualidad se ha convertido en un terreno mixto por el calor intenso de la zona y; húmedo por la lluvias que en épocas inunda el sector evitando el paso de los caminantes. Alrededor de 300 familias con precarias condiciones de vida y escasos recursos económicos habitan allí. Lo cierto es que desde hace cuatro años se gestiona una labor social en esta vereda, cuyo objetivo se centra en cambiar la rutina cotidiana de las familias, de regalar una sonrisa a los niños de este sector y de gestionar un cambio que aunque pequeño sea significativo en la vida de ambas partes. Se trata de la FUNDACION SONRISITAS, éste es el nombre de una hermosa labor social, creada e incentiva por una de las familias que vive en la Capital de Bogotá. Desde hace ya varios años, la familia Sánchez Jiménez visita la vereda por motivos personales dándose cuenta de las condiciones precarias de los niños que suelen andar descalzos y quienes no descuidan la ocasión para pedir monedas a cuanto visitante vean, por ello, dieron inicio a una labor netamente social y sin animo de lucro basada en la dotación de vestuario en buenas condiciones, libros, cuadernos, juguetes, utensilios escolares y todo cuanto se reúna de las donaciones que hacen las familias, empresas y amigos cercanos a la familia. Cada año sin falta, la familia y seres más cercanos, llegan a la vereda La Colorada, no con el fin de pasar unas agradables vacaciones; sino de brindar un momento de felicidad y alegría a los niños quienes participan de la actividad, la cual se ve reflejada en cada uno de sus rostros. Todo da inicio cada 6 de reyes, como símbolo de la llegada de los obsequios de los Reyes Magos al Niño Jesús. Se convoca en una lista los nombres de los niños integrantes de la actividad, tratando de reunir al mayor número posible, cada año esa lista ha crecido gracias a la colaboración de personas y empresas con sentido social y con ganas de colaborar sin esperar nada a cambio. Se tiene todo previamente preparado, la actividad se lleva a cabo en el llamado “Refugio de los Tatas” nombre que le dieron los esposos Blanca Jiménez y Jaime Sánchez a su terreno en la vereda. Los refrigerios, dulces y bebidas están servidos y listos en el mesón de la entrada al refugio. Los hermanos Sánchez, esperan ansiosamente la llegada de los niños junto con los múltiples obsequios con sus destinatarios definidos. Una vez llegan los protagonistas de la actividad, se comienza una lúdica y recreación a cargo de los hijos y nietos de los esposos Sánchez Jiménez, los niños juegan, cantan, ríen, corren y se divierten al compás de la música y a pesar del calor que los persigue. - Parece ser el mejor de sus días- según el testimonio de uno de los niños, pero esto apenas era el comienzo. Pronto, se ubican en el centro del terreno del refugio, cubierto de zonas verdes, árboles y vegetación, uno a uno comienzan a sonar los nombres de cada niño, el llamado con el fin de entregar el obsequio que ha llevado la Fundación Sonrisitas a cada uno de los niños de la vereda. De forma, sorpresiva y apresurada se escucha el crujir de las bolsas de regalo siendo destapadas y el contraste de sus rostros llenos de felicidad y agradecimiento. -Éste, es un vivo ejemplo de que si se puede hacer la diferencia y que gestionar soluciones al conflicto social de Colombia comienza desde la familia y desde cada uno de nuestros corazones- Asegura uno de los miembros de la Fundación Sonrisitas.