Con medias tintas



Bueno o malo. Blanco o negro. Sí o no. Todas, opciones tan concluyentes como absolutas. Formas imperiosas de ver la vida; excluyendo un mar de posibilidades.

 


Entonces se me juzga por dar justificaciones, por teñir de grises, hablar de regulares, decir tal vez, andar con medias tintas…

No puedo mirar desde un solo lado, desde un origen y hasta un final, sin ver cuánto hay por medio. Sería como ver el surtidero del río y la desembocadura donde se funde con el océano, sin disfrutar del ondulante y místico cauce donde, tal vez, se escondan todas las bellezas.

¿Acaso eso me hace menos decidido?; ¿resta valor a mis opiniones?

¿Somos acaso tan planos, tan fáciles de definir; son tan lineales nuestras acciones, tan previsibles y enjuiciables?

Quizás mi formación académica me instruyó en la búsqueda de múltiples causas, en el análisis de variables a controlar; me enseñó que en la vida dos y dos puede no ser cuatro; y que lo que para uno está medio vacío otro lo ve a rebosar.

No creo, por tanto, en esos tan malos ni en los tan buenos. La perfección tiene un error intrínseco, su propia perfección; la ausencia de matices que sesgan la evolución. De ahí que en ocasiones andar con medias tintas significa, simplemente, ser objetivo.

Hasta un sí y un no, si se argumentan, tendrán ribetes de un no sé, y no por eso es menos acertada la respuesta.

Son unas ideas al aire, usted que me lee puede que esté de acuerdo o no…aunque espero que tenga su propia opinión…