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¿Qué esperaría yo de las izquierdas mexicanas?


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01/08/2012

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¿Qué esperaría yo de las izquierdas?


 

Así percibo a las "izquierdas" mexicanas.


Debo confesar ante todo que la imagen que yo tengo de las llamadas "izquierdas" en México es sumamente mala y prácticamente no deja títere con cabeza. Para hablar clarito, sin tapujos, los observo y percibo como una bola de "tribus" parias que deambulan, principalmente por la Ciudad de México, en busca de cualquier beneficio político o económico que puedan engullirse de froma rápida, segura y sobre todo, impune. Todo puede ser, desde usufructuar la instalación de mercados sobre ruedas, controlar taxis y micros, vender espacios en la vía pública para puestos ambulantes, vender, a precios de oro off course, pipas de agua en las zonas más necesitadas de Iztapalapa, invadir, y por supuesto, regentear, predios y propiedades diversas y sacar ganancias de cuanta actividad, legal o no, de la vida del ciudadano. Por supuesto, frenar, a como de lugar, cualquier atisbo o sombra de acuerdo legislativo a cualquier nivel, sin importar temas, alcances, importancia o incluso urgencia para el país. En resumidas cuentas, los veo como una bola de bárbaros primitivos, simples aves de rapiña, ajenas a cualquier raciocinio, sentimiento o situación ligeramete parecida en espera de que alguien se muera para comenzar a roer sus restos. Lo peor de este desolador cuadro es que no solo son las dirigencias partidistas, sino sus bases, la gente común de a pie, sus muy numerosos militantes, seguidores y simpatizantes los que en su gran mayoría, con contadísimas y muy valiosas excepciones, las que se comportan así.

¿Las causas?

En lo que a sus dirigencias concierne, simple ambición política y económica fatalmente mezcladas con oportunismo, falta de capacidad profesional, política, intelectual, administrativa y por supuesto, moral y ética. Un discurso y actitud paternalistas y mesiánicos, creyéndose una suerte desde "Chucho el roto", "El Zorro" hasta "Benito Juárez" (menudo idolito) o "Tata Lázaro". Y es que resulta muy fácil y rentable, tanto en lo político, decirle al pueblo: "yo te doy", es algo que a nuestro pueblo le encanta que le digan, ya sea en una estación de radio, en un concurso de "baila por un sueño", una promoción de refresco de Cola o un Baile de Quinceañeras en la plancha del Zócalo capitalino. Todo esto sin el menor asomo de tener un proyecto político, económico, social y cultural. !No! Nada de esto, el clientelismo político electoral, junto con las descomunales ganancias económicas que este genera, son los motores sobre los que descansa su actuar cotidiano. !Bueno! ¿Las bases? Es aquí donde veo el mayor problema, donde mi desaliento y tristeza tocan fondo porque las bases de nuestras izquierdas parecen estar muy contentas y complacidas con el diario actuar de sus dirigentes, los apoyan y defienden a capa y espada, con singular entusismo y hasta agresividad (basta con echarles un vistazo a los mensajes de twitter que publican y observar la agresividad y extrema majadería que contienen). ¿Por qué? Ya lo hemos dicho, porque les encanta la pasiva y comodina idea de limitarse a estirar la mano para que les den y de sentirse víctimas de algún "compló" trasmado e instrumentado por agún expresidente orejón y pelón, por un "chupacabras". Eso es mil veces preferible que hacerse cargo de sí mismos y de sus acciones o falta de ellas, en pocas palabras, de huír de la responsabilidad individual y colectiva. Total que entre las dirigencias y las bases parecen haberse juntado "el hambre" y "las ganas de comer".

Mi ilusión.

Mi ilusión, mi gran sueño guajiro, es, en primerísimo lugar, que las bases de las llamadas izquierdad mexicanas cobraran una genuina conciencia, que dejaran de ver "complós" a diestra y siniestra para hacerse cargo de sus propias circunstancias y con ello de sus destinos, tanto individuales como colectivos. Que abandonaran, de una buena vez, y para siempre, la paralizante idea de que "papi gobierno" tiene que proveer y que "yo nací para estirar la mano y exigir".

!Híjole! Qué sueño tan perturbador, tan amenzante y tan verdaderamete revolucionario, eso sí que generaría un cambio muy profundo, desde lo más hondo de nuestras conciencias tanto individuales como de grupo, y sobre todo, tan atemorizante, tanto para quienes debemos de cambiar, como para los que acusarían semejante cambio, es decir, los gobernantes y las élites del poder político y económico. Eso sí que asusta hasta el más pintado. ¿Y de los líderes y dirigencias de izquierda? !Bueno! Aquí el asunto se pone verdaderamente peliagudo: Que regresaran a sus orígenes, a sus fuentes primarias de inspiración y razón de ser con La Revolución Francesa y se acordaran de que ser "progresista" no es simplemente salir a tomar "El Paseo de la Reforma" para apoyar "el orgullo gay", "el derecho al aborto" (aunque no les guste llamarlo así, eso es final y fatalmente), "salir a pasear en bicicletas amarillas" y qué se yo cuántas ñoñerías populistas más que esas. Que El Progresismo" significa fundamentalmente buscar el progreso y el cambio social. Permítaseme repetirlo por favor, es que lo considero muy importante y no quiero que lo dejen de lado: Progresismo significa buscar el progreso y el cambio social, así simple el enunciado y así de difícil llevarlo a cabo. También que ser progresita tampoco significa oponerse sistemática, torpe, enérgica y miopemente a cualquier reforma que el país requiera, sino por el contrario, recurrir al "reformismo" que le dió las bases y que busca, por encima de todo, poner la economía al servicio de la humanidad, y eso también significa buscar las reformas políticas y económicas que provoquen un mayor crecimiento económico de sus instituciones y por supuesto, de sus ciudadanos. Llegados a este punto, es vital recordar a John Stuart Mil, ser liberal significa buscar la igualdad social, y aquí yo acoto, no el enfrentamiento ciego y feróz que promueve, por abajo y por arriba del agua, el señor AMLO cada vez que pierde las elecciones presidenciales. !Sí! Mi estimado e hipotético lector, eso es lo que yo esperaría de las izquierdas mexicanas.

 



Etiquetas:   Política   ·   Partidos Políticos   ·   Izquierda

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