¿Y qué de tu piel? Cuando cautiva de temores, callas el temblor de tus rodillas, cuando se cubre de rocío tu espalda altiva, cuando tus pechos se encumbran insolentes y autónomos.
¿Y qué de tu piel? Cuando cautiva de temores, callas el temblor de tus rodillas, cuando se cubre de rocío tu espalda altiva, cuando tus pechos se encumbran insolentes y autónomos.
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¿Qué hay de ese calor que empapa tus mejillas? Tus silencios no alcanzan a bloquear las ansiedades. Se percibe en tus labios un tronar de murmullos. Intuitiva de goce por almohadas prestadas y por tardes ajenas.