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Los autores de este libro son prestigiosos especialistas
de la geología nacional e internacional (Gumiel, Campos, Segura y Monteserín), siendo la Guía Geológica de
Monfragüe la mejor forma que
hasta el momento tienen los visitantes de conocer los entresijos geológicos
del Parque Nacional de Monfragüe.
Los
geólogos tenemos una capacidad innata para quedarnos absortos y adoptar una
actitud de "contemplación de la piedra". Es cierto: nos quedamos petrificados,
como un sabueso ante la posible presa. Esta actitud es la que distingue a un
geólogo de campo (aquel al que le gusta reconocer in situ las rocas y sus
estructuras) y este libro se encarga
de revitalizar ese sentimiento latente en todos los que hemos participado en el
trabajo por las sierras y campos extremeños a lo largo de la pasada década.La Guía Geológica de
Monfragüe hace un repaso de los diferentes tipos de rocas presentes en el
parque, sus características y edad, así como los movimientos y desplazamientos
que han sufrido a lo largo de decenas de millones de años. Y para ayudarnos en
ese conocimiento el libro es profuso en cuadros esquemáticos y gráficos, además
de fotografías.Uno de los capítulos
clave es el que se refiere a los puntos de interés geológico, que pueden
visitarse dentro de un itinerario recomendado que coincide básicamente con los
existentes dentro del parque. Otro aspecto a destacar es la evolución tectónica
y de los tipos de rocas, que condicionan la morfología y el relieve no solo de
Monfragüe sino, en general, de toda la superficie terrestre. El relieve
definido por el roquedo, los valles, las cumbres y muy influenciado por la
climatología y la hidrografía, es también determinante en la distribución de
hábitats dentro del parque. Un examen detallado, por ejemplo, de Peña Falcón
(cual radiografía), nos descubre una mole totalmente fracturada, en la que los
buitres leonados y las cigüeñas negras tienen sus nidos y plataformas.Pero uno de los
aspectos que más impacto tendrá en el público será la forma en que están
plegadas las diferentes rocas, formando una cubeta alargada y doblada por
efecto, sobre todo, de la Falla de Alentejo-Plasencia. Esta barcaza kilométrica
está atravesada por los ríos Tajo y Tiétar (ahora embalsados) y sus laderas definen
ecosistemas particulares, con una biodiversidad extraordinaria, que atrae a
turistas de todo el planeta.La elaboración de
esta guía ha supuesto, para todos los que en ella hemos intervenido, un notable
esfuerzo, donde las actitudes excepcionales han confirmado la regla: la
extraordinaria acogida del personal del Parque Nacional de Monfragüe, así como
de los que gustamos de dar a conocer la geología de Extremadura.