La llegada de la guerra civil en Siria a sus principales ciudades: Damasco y Alepo, el atentado en el que murieron cinco altos oficiales del círculo más cercano a Bashar al Assad, la última Declaración en Doha de la Liga Árabe en la que de forma unánime, se le pide su renuncia, facilitándole a él y a su familia una salida segura del país, las impactantes declaraciones del embajador ruso en París, Alexander Orlov, en el sentido de que, Al Assad aceptaría irse, “pero de manera civilizada” y las amenazas del gobierno alauí de apelar a las armas químicas; constituyen una señal inequívoca, de que la cuestión siria, entra en una fase decisiva.



