Pene problemático

Sucede a veces. Cuando llegas al límite del hartazgo por la catarata de mensajes negativos y estás a punto de bucear en el desánimo por cuanto nos rodea, te topas con una noticia curiosa, alejada turbulencias políticas, que te ofrece relajo por un instante y te aleja de la crisis, del rescate, de la inflación, del euro, de Europa, de la Merkel, y hasta de esa ‘prima’ que está siendo más puta de lo que parece.

 

. Cuando llegas al límite del hartazgo por la catarata de mensajes negativos y estás a punto de bucear en el desánimo por cuanto nos rodea, te topas con una noticia curiosa, alejada turbulencias políticas, que te ofrece relajo por un instante y te aleja de la crisis, del rescate, de la inflación, del euro, de Europa, de la Merkel, y hasta de esa ‘prima’ que está siendo más puta de lo que parece.

Cuando leí la noticia de que en el aeropuerto internacional de San Francisco, los efectivos de seguridad del aeropuerto confundieron el ‘pene’ de un hombre con una peligrosa arma…, pues eso, que me resultó totalmente imposible retener la gran carcajada que estalló de mi garganta. ¡No puede ser! balbucí con incrédula sorpresa. Pero al leer el jocoso suceso y la veracidad del mismo, no pude evitar exclamar aquello que tan famoso hizo el exministro Trillo: ¡Manda huevos!

Y es que el asunto tiene masa. Aunque al parecer, según estadísticas, no suelen ser muy habituales los penes excesivos o extraordinarios, también los hay que incumplen esta norma por centímetros de más y otros, como el caso que nos ocupa, que rompen todo el protocolo y pasan al grupúsculo de órganos de excepción. Se trata de herramientas especiales, dignas de ser catalogadas como raras avis, y que causan cierta incomodidad al porteador que las padece.

Casi ni me imagino la envergadura del pene de Jonah Falcon, protagonista del episodio, que provocó su detención por lo “sospechoso del bulto que llevaba bajo los pantalones”. Lo que parecía una peligrosa arma de destrucción masiva o material de contrabando, resultó ser un vistoso y monumental pene que, según la medición que le practicaron in situ, tenía 24 centímetros en estado de reposo y 33 centímetros en posición de ataque. Resulta que el interfecto, según confesó durante el registro, el tamaño de la herramienta le había abierto las puertas a documentales y entrevistas que le definían como “el hombre con el pene más grande del mundo”.

Jonah Falcon, que nada ha dicho del comportamiento y aceptación del órgano entre las mujeres, se ha lamentado de los numerosos problemas que le crea la excepcional bicha, aunque ya está acostumbrado. “A veces, dijo a los agentes de seguridad, la gente me pregunta por el bulto y si tengo ganas lo saco y lo muevo, no me apura”. La madre de Falcon ha puntualizado que el asunto del tamaño “es genético”. También aclaró que cuando tenía 10 años “la bicha ya medía 20 centímetros”.

UNETE



Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

  • linkedin facebook twitter
  • ©reeditor.com
  • Todos los derechos reservados
  • Avisos Legales