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Los medios de comunicación llevan la noticia a primera página, de la misma
forma que la ciudadanía comprueba, una vez más, la ineficacia e ineficiencia de la Consejería de Hacienda. El Gobierno de
Castilla y León se ha vuelto a equivocar pero sin asumir responsabilidades,
algo que ya viene siendo habitual.
Pensaba el Gobierno de Herrera Campo que iba a recaudar 'a manos llenas' y el resultado ha sido el inverso: casi 800 toneladas de
combustible menos que se han vendido a diario, espantada de clientela a otras comunidades, castellanos y
leoneses repostando lejos de su tierra, enfado
generalizado de los transportistas, cabezotonería
de la consejera, despido de trabajadores en gasolineras,... Esa ha sido la política de Pilar
del Olmo desde el 1 de marzo del presente año, momento en que entró en vigor el
mal llamado ‘céntimo sanitario’. Y no será que no lo advertimos.
Por eso ahora exigimos responsabilidades y la principal de ellas es la
exigencia de la dimisión de la consejera de Hacienda, Pilar del Olmo. Llueve
sobre mojado y escurre sobre una incompetencia que
antes era inusual y que ahora se ha hecho habitual entre varios consejeros de Castilla y
León y, en particular, en la consejera mencionada. Hacienda ya ha tomado la
decisión de "reconsiderar la aplicación del 'céntimo sanitario' en la
comunidad". De hecho ya se barajan diversas fórmulas: desde la
modificación de los tipos actuales a la devolución de su totalidad a los
sectores profesionales, a quienes hasta ahora se reembolsaba la mitad.
Ha caído considerablemente el consumo en las gasolineras de la comunidad.
Ahora las de Castilla y León se han
convertido en simples sitios de paso: en caso de apuro, uno echa apenas unos
euros para salir de la comunidad y llenar el depósito. La avaricia ha roto el
saco, las expectativas y los presupuestos de la Junta; de
nuevo tenemos unos presupuestos mentirosos y arrastrados.
Cuando se hagan las cuentas a finales de año, Hacienda de la comunidad
habrá recaudado entre 90 y 110 millones de euros menos. ¿No es
para sacar a puntapiés de la Consejería de Hacienda a Pilar del Olmo? ¿No es
una prueba más de la irresponsabilidad de algunos políticos y de la mediocridad de algunas
políticas que se gestan en las autonomías? Bien, pues esto no es nada para lo
que saldrá en las próximas semanas. El Estado de
las autonomías se ha convertido en una rémora deudora y deficitaria, por eso es
el momento de eliminar un ‘bodrio’ de semejante calibre.
Resulta que el Gobierno regional se rasga las vestiduras para reclamar al
Gobierno de Zapatero unas simples monedas y, por otro lado, tira de mala manera
cantidades que acabará pagando la ciudadanía. Si hasta ahora casi todos
llenábamos los depósitos fuera de Castilla y León --e incluso se reunían varios ciudadanos para traer garrafas de 250 litros de las
comunidades limítrofes-- no se puede imaginar Pilar del Olmo lo que iba a
suceder a partir de septiembre con la implantación del abusivo, escandaloso y
violento 21% de IVA. En una palabra: si Herrera Campo y Del Olmo pretendían
recaudar fondos para ‘requetepagar’ el sistema
de salud, ahora pueden comprobar que solo ellos fueron incapaces de ver la
realidad; lo que demuestra que están fuera del día a día y que las comunidades solo
han demostrado capacidad para el despilfarro, la corrupción, la duplicidad
innecesaria de funciones y el acogimiento de gente y más gente vinculada al
'pesebre' de la ideología de turno.
"La Junta decidió aplicar el tipo máximo 4,8 céntimos por litro de
gasolina o gasóleo, que tras aplicar el 18% de IVA se convirtieron en 5,66
céntimos", explican los medios de comunicación, como así es. Sin duda, Castilla y León es la comunidad donde mayor carestía tienen la gasolina y el gasóleo. Recordemos que Castilla y León está rodeada de
comunidades con el 'céntimo sanitario' más barato o que no aplican este
impuesto.
Se ha producido un efecto llamada para no repostar en Castilla y León, lo
que hace que baje la recaudación considerablemente. La perversión es una
realidad, sobre todo si tenemos presente que las arcas de la comunidad se
nutren de otros impuestos que se aplican a los citados carburantes. La solución
al problema es sencilla: si baja el consumo ¿qué pasa con la recaudación?
De nuevo la vergüenza se instala en el Gobierno de Castilla y León, así
como la ineficacia vuelve a ser la bandera que ondea en el Palacio de la
Asunción y la consejera de Hacienda –una vez más-- vuelve a ser el hazmerreír
de la ciudadanía. Razón tenía Lloyd George: lo peor que
puede hacer un torpe es intentar cruzar un precipicio de dos saltos. ¿Lo
entiende usted señora consejera?
Jesús Salamanca Alonso