Españoles sin fronteras: una nueva corriente migratoria

Como ocurriera hace varias décadas, en que los españoles llegaban en barco a los puertos más recónditos del planeta, estamos viviendo una nueva emigración española forzada por las durísimas circunstancias que nos están tocando vivir.

 

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Hemos sabido que en lo que va de año, 40.000 españoles han emigrado. Si consideramos los 173 días que van desde el 1 de enero al 30 de junio, se tiene la friolera de 231 personas que salen diariamente con algún nuevo destino para sus vidas. Equivale a 9,63 (10 españoles por hora). Esta cifra es escandalosa.

 

Según las estimaciones dadas por el INE (Instituto Nacional de Estadística) corresponde a un incremento de más del doble respecto al mismo período de 2011, que fueron 18.274.

 

Ahora bien, si se tiene en cuenta la Estadística de la Enseñanza Universitaria en España Curso 2010/2011 del INE, en que un total de 220.583 alumnos completaron sus estudios universitarios en 2011, de los cuales el 58% son mujeres y se considera cuánto representan los españoles que han emigrado sobre los nuevos graduados en el año pasado, equivale a un 18%.

 

No tenemos datos exactos sobre el porcentaje de emigrantes que son universitarios, pero sí sabemos que los que emigran son en su mayoría los más cualificados. Si la tendencia emigratoria actual se mantuviera al mismo ritmo de crecimiento, el segundo semestre de 2012 incorporaría por lo menos otros 40.000 más, o sea una fuga de cerebros y del mejor potencial que representa para un país la gente joven que tiene que buscar otros horizontes, porque en su propio país los tiene cerrados.

 

Es evidente que estando España en el medio de una tormenta económica y financiera sin precedentes en la historia de la democracia, al gobierno le resulta casi un lujo pensar en esta sangría.

 

Es un auténtico galimatías: no hay actividad económica suficiente para retener los jóvenes talentos que han elegido irse a otras países que sí ofrecen oportunidades; pero también es cierto que cuando dentro de dos años, quizás tres, el mercado laboral haya podido revertir el proceso de destrucción de puestos de trabajo, muchos de los españoles que ya llevan más de dos años en el exterior abriéndose camino, les resultará cuanto menos incómodo volver a intentarlo en su propio país. Más cuando los pronósticos sobre crecimiento del empleo no son muy promisorios.

 

La enseñanza que deben sacar los políticos de este dilema nacional, es que no se puede gobernar únicamente a base de TIJERA y ajustes. Estos métodos nunca son en sí mismos, planes ortodoxos de economía, preocupados por el crecimiento sostenible y mejora del nivel de vida de los ciudadanos. En el presente ni una cosa ni la otra.

 

Como informaba este medio a inicios de semana, ya suenan “tambores” de cambio en el Ejecutivo. ¿Alguien se acordará en septiembre de cerrar esta herida, o por lo menos disminuir la hemorragia para que no tenga un coste social demasiado elevado en un futuro próximo?

 

Estas reflexiones pertenecen al campo de la sociología y la política con mayúsculas. El problema es que los políticos actuales, perfectamente probado en Bruselas, están en un efecto túnel, succionados por una fuerza gravitatoria que únicamente entiende de crisis financiera, solvencia bancaria, prima de riesgo y tasas de interés por refinanciarnos.

 

Cuando una sociedad entra en esta espiral en la que lo único que importa son los números y no las personas – a pesar de que siempre encontraremos algún político con sensibilidad- la historia contemporánea demuestra que este tipo de países están llamados al fracaso. Ante esta situación, es la sociedad civil la que tiene que forzar el cambio de rumbo de políticas que sean nocivas para el crecimiento, la estabilidad y lesivas de los derechos adquiridos.

 

De nada sirve que se diga después de una Cumbre que “el euro ha salido reforzado” cuando simultáneamente la emigración, principalmente de jóvenes talentos, es la que se ha fortificado, en beneficio tanto de los españoles que por derecho les corresponde diseñar un plan de vida mejor, como de las sociedades en las que trabajen, que está demostrado que en todas las latitudes del globo, hay españoles que han triunfado, se han integrado, formado familias y puesto el pabellón español en lo más alto.

 

Decía el gran profesor de economía y Premio Nobel Paul Samuelson: “La economía es algo muy simple, que está al alcance de todos. Eso sí…lo que no está al alcance de la gran mayoría, es medir las consecuencias de la aplicación de las políticas económicas”.

 

UNETE



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