Cuando vine a Suecia tenía la imagen predeterminada de un país socialdemócrata, justo, rico en recursos naturales y humanos, ecológico, equitativo y generoso. A lo largo de los casi seis años que llevo en este país mi visión idealizada se ha ido transformando hasta llegar a una concepción más realista y actual. Algunas ideas que tenía sobre él permanecen intactas, como la creencia en este paisaje, en su naturaleza y recursos, y en la honestidad y rectitud de su gente. Otras ideas predeterminadas, como las de igualdad y justicia, se han ido diluyendo con la experiencia.



