SIEMPRE EL MISMO DIA (One Day, 2011)

“Dex, yo necesitaba explicarte una serie de cosas. Si eres amigo mío, debería poder explicártelo, pero no puedo; y si no puedo hablar contigo…, entonces ¿qué sentido tiene? ¿Qué sentido tienes?”.

 

. Si eres amigo mío, debería poder explicártelo, pero no puedo; y si no puedo hablar contigo…, entonces ¿qué sentido tiene? ¿Qué sentido tienes?”.
 

Emma y Dexter sí que se divertían aún, pero de otra manera. Toda el ansia, la angustia, la pasión, habían dejado paso a un pulso constante de placer, satisfacción y alguna vez irritación, que no parecía un mal cambio; si bien la vida de Emma había tenido momentos de mayor euforia, no los había tenido de mayor regularidad.

A veces, pensaba, echaba en falta la intensidad, no sólo de su noviazgo, sino de los primeros tiempos de su amistad. Se recordaba escribiendo cartas de diez páginas hasta altas horas de la noche; unas cosas demenciales, apasionadas, llenas de un sentimentalismo absurdo y de insinuaciones mal veladas, con signos de exclamación y subrayados. Durante una temporada también le había escrito una postal diaria, además de la hora por teléfono justo antes de acostarse. La noche en el piso de Dalston, hablando y oyendo discos hasta la salida del sol, o el día de Año Nuevo en casa de los padres de él, yendo a nadar al río, o la tarde en un bar secreto de Chinatown, bebiendo absenta…Todos esos momentos, y muchos más, estaban registrados y guardados en cuadernos, cartas y fajos de fotografías, un sinfín de fotos. Durante una época (principios de los noventa, debía de ser) casi no podían pasar al lado de un fotomatón sin entrar juntos, porque aún no daban por supuesta la presencia permanente del otro.

Pero mirar a alguien, sin más; estar sentado, mirando y hablando, hasta darse cuenta de que ya ha amanecido…Hoy en día, ¿quién tenía tiempo, ganas o energía de pasar la noche en vela? ¿De qué hablar? ¿Del precio de la vivienda? Antes Emma anhelaba esas llamadas telefónicas a medianoche. Ahora, si sonaba el teléfono en plena noche era por un accidente. ¿Y fotos? ¿Necesitaban alguna más, si ya se sabían las caras de memoria y tenían cajas de zapatos llenas, un archivo de casi veinte años? En estos tiempos, ¿quién escribe cartas largas, y a qué se le da tanta importancia?

A Emma le parecía que el mundo en que vivía era el mundo real. ¿Que ya no tenía la curiosidad ni el apasionamiento de antes? Eso entraba en lo previsible. A los treinta y ocho años, habría sido inoportuno e indecoroso tomarse las amistades y los amores con mismo ardor e intensidad que a los veintidós. ¿Enamorarse como entonces? ¿Escribir poesías y llorar con canciones? A los treinta y ocho años era ridículo esperar que un libro o una película te cambiase la vida.  

(Del libro “Siempre el mismo día” de David Nicholls).

 

LA HISTORIA

Emma (Anne Hathaway) y Dexter (Jim Sturgess) se conocen el 15 de julio de 1988, tras haber egresado de la universidad, ella tiene aspiraciones de convertirse en escritora, él quiere viajar por el mundo para encontrarse a sí mismo.

Al finalizar la noche, Emma y Dexter hacen un compromiso: mantener el contacto (via teléfono, cartas, entre otros medios) y reunirse cada 15 de julio para ver cómo han evolucionado sus vidas.

Drama y romance dirigido por Lone Scherfig (“Enseñanza de Vida”, 2009), basada en la novela “Siempre el mismo día” (Editorial Maeva) escrita por David Nicholls, y (muy bien) adaptada por el mismo autor. Muy Buena.

UNETE



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