. Esto sucedía principalmente en fiestas
universitarias. Ahora que he terminado la carrera y llevar a cabo un trabajo
terapéutico con un paciente real, que acude a ti porque realmente necesita
ayuda, es en ese momento que te reconoces como un profesional y no sólo eso,
sino que al mismo tiempo cargas con una gran responsabilidad por la mejora del
mismo, tu paciente.
Ahora las personas a mi alrededor creen que por ser
Psicólogo puedo hacer intervenciones milagrosas de un día para otro; no
comprenden que es necesario un proceso duradero; y es esto mismo lo que hace
que al extender el servicio formal, es decir, cita en consultorio, rechacen
dicha invitación y mejor se evitan el gasto y se genera un pensamiento similar
a “al fin que no es tan grave mi problema”, y tal vez tengan razón al afirmar
esto. Cuando alguien asiste a consulta es porque ya no se halla en sí mismo y
está a punto de “reventar”; sino es que ya lo hizo.
Por otro lado el Psicólogo tiende a aislarse del mundo
o simplemente a refugiarse con sus congéneres profesionales porque al tener la
formación académica y principalmente la personalidad de gran cantidad de psicólogos que a manera de resumen es el
cuestionar todo: reglas sociales, juicios de valor en comentarios, evaluamos
escenarios; y esto muchas veces descontrola a la población en general que está
acostumbrada a “llevarla bien” con los demás para no generar problemas o evitar
el “¿qué dirán de mí?”; estas personas normalmente nos tacha de “raros”,
“inadecuados”, “inmorales” / “amorales”, entre otras. Pero no acaba ahí, porque
al vernos como el experto en salud mental, no les pasa por la mente que también
somos personas y tenemos altas y bajas, no somos perfectos y tal vez por eso
dudan de acudir a consulta porque se podría generar un pensamiento similar a
“si él hace eso en su vida, ¿qué garantía tengo de que me ayude realmente?”. Lo
reitero, no es fácil ser uno mismo y darse a conocer como Psicólogo.
A veces cuando se está en la práctica clínica, sobre
todo al principio, uno no sabe hasta qué punto es bueno dar información
personal, sin embargo con el paso del tiempo te das cuenta que no tienes que
separarte del paciente, porque de alguna manera tú eres parte del proceso como
persona, no sólo como “la voz” o una entidad externa al paciente. El paciente y
tú, terapeuta, forma algo maravilloso que va en pro de la mejora del paciente mismo; esto no quiere decir que se
vuelva una plática similar a lo que harías con una amistad en un restaurant o parecido.
Sí, brindas tu información siempre y cuando sea necesaria y sobre todo útil al
cliente. Y en esta parte es donde discrepo con los analistas, sobre todo los
freudianos y/o lacanianos, ellos afirman que “tienes” que separarte de los
procesos del paciente. Esta idea la considero cerrada y no sólo eso, también se
nota un vacio, distancia, o incomodidad y provoca que no se ambiente bien en el
proceso y que sea lento, en muchas ocasiones.
Lo que quiero dar a entender con esto es lo siguiente:
No importa cuál sea tu corriente favorita de la
psicología o teoría psicoanalítica, siempre busca que, en primer lugar: te
sientas cómodo en consulta, al estar tranquilo brindas un ambiente más amistoso
e invitas al diálogo y que dicho proceso sea de lo más productivo posible;
segundo: si sientes la necesidad de ser escuchado y no contaminar el trabajo
con tus pacientes, asiste a consulta para poder resolverlo, porque recuerda que
no somos todo-poderosos.
Ahora bien, una recomendación que te hago es que
durante la carrera entres a cursos, voluntariados y talleres alusivos a tu
formación; todo esto es porque en la carrera misma no lo aprendes todo, y sobre
todo en los voluntariados puedes acercarte a la Psicología desde un punto de
vista más humano y menos teórico, lo cual te ayuda a ver la vida un poco mejor
desde las dos posturas: teórico y humano-practico.
Al elegir mi carrera y haber “abandonado” a la
Biología, tomé una gran decisión puesto que puedo ver el mundo desde otro punto
de vista, veo el mundo natural y su correlación con el Hombre; y es realmente
hermoso que pueda entender esto y más, viendo cómo es que influimos en el mundo
y el mundo en nosotros. A veces tengo conflicto con otras personas al dar mi
punto de vista sobre la humanidad como tal; si es buena, si es mala…, no
importa, en verdad es una carrera muy bonita y no sólo por ser psicología, sino
porque he aprendido a cuestionar y preguntarme sobre el fin último de los
fenómenos, tanto naturales como sociales.
Omar Radillo Santos