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El Psicólogo Hoy en Día


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12/07/2012

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Cuando inicié la carrera en psicología, creía que al término de la misma podría hacer consultas express en fiestas y reuniones familiares, y resultó que sí, durante la carrera uno hace como que sabe y da concejos al por mayor y muchas veces resultaron en una mejoría a quien los solicitó. Esto sucedía principalmente en fiestas universitarias. Ahora que he terminado la carrera y llevar a cabo un trabajo terapéutico con un paciente real, que acude a ti porque realmente necesita ayuda, es en ese momento que te reconoces como un profesional y no sólo eso, sino que al mismo tiempo cargas con una gran responsabilidad por la mejora del mismo, tu paciente.


Ahora las personas a mi alrededor creen que por ser Psicólogo puedo hacer intervenciones milagrosas de un día para otro; no comprenden que es necesario un proceso duradero; y es esto mismo lo que hace que al extender el servicio formal, es decir, cita en consultorio, rechacen dicha invitación y mejor se evitan el gasto y se genera un pensamiento similar a “al fin que no es tan grave mi problema”, y tal vez tengan razón al afirmar esto. Cuando alguien asiste a consulta es porque ya no se halla en sí mismo y está a punto de “reventar”; sino es que ya lo hizo.

Por otro lado el Psicólogo tiende a aislarse del mundo o simplemente a refugiarse con sus congéneres profesionales porque al tener la formación académica y principalmente la personalidad de gran cantidad de  psicólogos que a manera de resumen es el cuestionar todo: reglas sociales, juicios de valor en comentarios, evaluamos escenarios; y esto muchas veces descontrola a la población en general que está acostumbrada a “llevarla bien” con los demás para no generar problemas o evitar el “¿qué dirán de mí?”; estas personas normalmente nos tacha de “raros”, “inadecuados”, “inmorales” / “amorales”, entre otras. Pero no acaba ahí, porque al vernos como el experto en salud mental, no les pasa por la mente que también somos personas y tenemos altas y bajas, no somos perfectos y tal vez por eso dudan de acudir a consulta porque se podría generar un pensamiento similar a “si él hace eso en su vida, ¿qué garantía tengo de que me ayude realmente?”. Lo reitero, no es fácil ser uno mismo y darse a conocer como Psicólogo.

A veces cuando se está en la práctica clínica, sobre todo al principio, uno no sabe hasta qué punto es bueno dar información personal, sin embargo con el paso del tiempo te das cuenta que no tienes que separarte del paciente, porque de alguna manera tú eres parte del proceso como persona, no sólo como “la voz” o una entidad externa al paciente. El paciente y tú, terapeuta, forma algo maravilloso que va en pro de la mejora del paciente mismo; esto no quiere decir que se vuelva una plática similar a lo que harías con una amistad en un restaurant o parecido. Sí, brindas tu información siempre y cuando sea necesaria y sobre todo útil al cliente. Y en esta parte es donde discrepo con los analistas, sobre todo los freudianos y/o lacanianos, ellos afirman que “tienes” que separarte de los procesos del paciente. Esta idea la considero cerrada y no sólo eso, también se nota un vacio, distancia, o incomodidad y provoca que no se ambiente bien en el proceso y que sea lento, en muchas ocasiones.

Lo que quiero dar a entender con esto es lo siguiente:

No importa cuál sea tu corriente favorita de la psicología o teoría psicoanalítica, siempre busca que, en primer lugar: te sientas cómodo en consulta, al estar tranquilo brindas un ambiente más amistoso e invitas al diálogo y que dicho proceso sea de lo más productivo posible; segundo: si sientes la necesidad de ser escuchado y no contaminar el trabajo con tus pacientes, asiste a consulta para poder resolverlo, porque recuerda que no somos todo-poderosos.

Ahora bien, una recomendación que te hago es que durante la carrera entres a cursos, voluntariados y talleres alusivos a tu formación; todo esto es porque en la carrera misma no lo aprendes todo, y sobre todo en los voluntariados puedes acercarte a la Psicología desde un punto de vista más humano y menos teórico, lo cual te ayuda a ver la vida un poco mejor desde las dos posturas: teórico y humano-practico.

Al elegir mi carrera y haber “abandonado” a la Biología, tomé una gran decisión puesto que puedo ver el mundo desde otro punto de vista, veo el mundo natural y su correlación con el Hombre; y es realmente hermoso que pueda entender esto y más, viendo cómo es que influimos en el mundo y el mundo en nosotros. A veces tengo conflicto con otras personas al dar mi punto de vista sobre la humanidad como tal; si es buena, si es mala…, no importa, en verdad es una carrera muy bonita y no sólo por ser psicología, sino porque he aprendido a cuestionar y preguntarme sobre el fin último de los fenómenos, tanto naturales como sociales.

 Omar Radillo Santos



Etiquetas:   Psicología   ·   Sociedad   ·   Psicoanálisis

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1 comentario  Deja tu comentario


, Omar, me parece muy interesante tu aportación. Coincido en que la concepción social acerca de lo que la psicología tiene que ofrecer, al individuo o a la comunidad, es muy ambigua y confusa, especialmente en México. En lo personal, creo que esta falsa representación social acerca de que la psicología es casí un ejercicio místico y de resultados mágicos está constantemente alimentada por una gran incongruencia por parte de los Psicólogos. Cómo tú ya lo comentas en tu texto, muchas veces nos enganchamos en el juego del saber acerca de la subjetividad del Otro, y caemos en esa trampa seductora que nos hace pensar que en realidad somos la flecha en la cura del paciente. Y bueno por supuesto que tenemos algún saber, que se constituye en la base de nuestra profesión. Un saber "hacer", un saber "estar" con el Otro en esa relación terapéutica o transferencial, según sea el caso y que permita al sujeto posicionarse en el mundo, hacerse preguntas y plantearse posibilidades.

Un Saludo!.




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