. Una de estas zonas es la región del Caribe. Por su características (pequeñas
islas rodeadas de una amplia masa de agua) es normal que las consecuencias del
efecto invernadero (elevación del nivel de mar) causen mayores estragos sobre
esta región del planeta.
La
volatilidad registrada en los últimos años en los precios del petróleo, es otro
factor que atenta contra el bienestar y la seguridad de suministro energético
de la región del Caribe. Salvo excepciones, esta región se caracteriza por
carecer de recursos energéticos de origen fósil, destacándose Trinidad y Tobago
con sus yacimientos de gas natural.
República
Dominicana está dando pasos significativos hacia la reducción de su
contribución al efecto invernadero y de su dependencia energética. A las
tradicionales centrales hidráulicas que constituyen la mayor porción de energía
renovable dentro de la matriz energética nacional, hay que añadir la entrada en
operación a finales de 2011 del Parque Eólico “Los Cocos” en la provincia de
Pedernales. El parque eólicos “Los Cocos” constituye la primera central
eléctrica de esta naturaleza en el país caribeño.
En los
próximos años se prevé el aumento de la participación de las energías
renovables en la matriz energética dominicana, restando aún más protagonismo a
las energías de origen fósil. A finales de 2012, entrará en operación un parque
solar fotovoltaico de 30 MW construido por una firma alemana en el municipio de
Monte Plata, al noroeste del país, para el cual ya se ha firmado el acuerdo de
compra de energía (PPA). También se ampliará la capacidad actual del parque
eólico “Los Cocos” en una segunda etapa de 33 a 80 MW.
Estas y
otras iniciativas demuestran el apoyo que se está brindando desde las distintas
instancias de la sociedad dominicana a la diversificación de la matriz
energética nacional hacia fuentes menos contaminantes y sobre todo fuentes de energía
autóctonas, contribuyendo a la reducción de la dependencia energética.
Una de las
herramientas principales que ha motorizado el desarrollo de las energías
renovables en República Dominicana en los últimos dos años, ha sido la salida
de la Ley 57 – 07 sobre “incentivo al
desarrollo de las fuentes de energía renovable y regímenes especiales”. En
esta iniciativa legislativa han sido consagrados los principios normativos del
actual régimen retributivo de las centrales de producción de energía a partir de
fuentes renovables.
República
Dominicana cuenta con recursos para acometer proyectos de energía renovable de
distintos tipos (solar, eólica, biomasa), lo que sumado a un marco normativo
que ofrece garantía jurídica para la inversión y a un escenario que fomenta
proyectos de este tipo desde todos los sectores de la sociedad, representa una
excelente oportunidad para las empresas que quieran llevar a cabo inversiones
en proyectos de energía renovable en este país caribeño.
Sin
embargo, esta nación enfrenta grandes retos para sacar mayor provecho de sus
excelentes condiciones para el desarrollo de las energías renovables. Entre
estos cabe destacar, la formación de profesionales en esta área. En la última
década cientos de profesionales de distintos sectores han realizado estudios de
grado y post-grado, dentro y fuera del país, en distintas áreas del saber.
Es importante
incentivar que los profesionales, del área de ingeniería principalmente, se
especialicen en energías renovables para aprovechar el momento actual de estas
en República Dominicana y que visto el apoyo con el que cuentan por parte de
los diferentes actores de la sociedad (políticos, sociedad civil, etc.) estará
presente por largo tiempo.
Igual de
importante es crear el escenario para que estos profesionales puedan aportar
sus conocimientos, su destreza para el desarrollo de proyectos de este tipo y
para la materialización del sueño de un país menos dependiente energéticamente
y que garantice un desarrollo sostenible.
En este
sentido deben orientarse las nuevas políticas promovidas desde el gobierno.
Iniciativas como la Ley 57 – 07 y la Ley de Desarrollo Fronterizo constituyen
un excelente paso de avance para el desarrollo de las energías renovables en el
país, pero si no se forman profesionales locales que puedan contribuir en este
proceso y no se aprovecha su talento dentro de las fronteras del país, no se
puede hablar de un “desarrollo sostenible” (que perdure en el tiempo).