
. Hasta que revienta. Un sector de la población reacciona cansado de las mismas promesas pero que nunca se cumplen, hasta que estalla el sistema y se avecinan nuevos tiempos.
El régimen feudal de la Edad Media empezó a tambalear cuando la burguesía utilizó la imprenta como instrumento para sus negocios y como medio de difusor de sus ideas. Aquí empieza el camino hacia la Revolución Francesa que, en mi opinión, fue más bien la revolución burguesa que la revolución del pueblo. Ésta última aún no ha llegado y espero que no le quede mucho. Me explico. La emergente burguesía ciudadana poseía un mundo limitado, físicamente delimitado por unas murallas, pero a su interior se construía, lentamente, un nuevo modelo de sociedad antagónico al feudal. Había una tendencia laicista ante la religiosidad dominante, así como una nueva razón económica, fundada en la circulación mercantil y promoción del individualismo, indispensable para el capitalismo. Finalmente, había un cierto acercamiento a una cultura escrita, como fórmula y apoyo de nuevas formas de comunicación que impulsen y hagan crecer los negocios comerciales y artesanales. Por lo tanto, emerge una nueva cultura a favor de la burguesía y su forma de hacer negocios. Hoy por hoy, lo que nos esta desmantelando la concepción del sistema capitalista, que veíamos como necesario para mantener el orden y un crecimiento económico continuo, es la nueva herramienta de comunicación por excelencia, que sin ella yo no me podría estar dirigiendo a ustedes: Internet. Los métodos de dominación de la mayoría de la sociedad se han echo explícitos y ahora, gracias a la irrupción de internet, hemos ganado la batalla a la información, sólo nos queda ganar la batalla al conocimiento. Pero ya hemos dado un gran salto. Hoy nuestro instrumento es Internet, el instrumento del pueblo, de la temida masa que puede hacer caer un sistema establecido, un espacio crítico donde confluyan opiniones. Nuestra tarea es ir construyendo dentro de los límites físicos del capitalismo un nuevo modelo que no se base en el beneficio personal e individual sino que popularice este beneficio. Lo que debemos hacer es ir hacia la cooperación para llegar a un sistema cooperativista basado en el sistema del bien común, para el bien de la mayoría: el pueblo. Que no cunda el desánimo. Muchas personas creen que es difícil cambiar las cosas, sobre todo cuando a lo largo de muchos años luchando no se ven cuantiosos frutos aprovechables. Sin embargo, desde mi punto de vista, está claro, muy claro, que de una manera u otra vamos avanzando. Y cómo lo sé? La historia es la prueba; el capitalismo podría tener los días contados.