Uso el diccionario cada día ¡y no me da vergüenza!

Sí, lo confieso. A mi edad, con mi profesión… y todavía uso el diccionario cada día. Para verificar si el significado que le otorgo a una palabra es el correcto. Para comprobar que no he tenido un lapsus en la ortografía y me estoy olvidando del acento que corresponde a esa forma verbal. Para encontrar otra forma de decir lo mismo pero más sencilla, más comprensible para todos… Y para comprobar que la palabra que estoy leyendo es, ciertamente, incorrecta como me parece y no voy a meter la pata de tanto verla mal escrita. Me gusta jugar con las palabras. Por afición, vocación y profesión. Y el diccionario es un aliado fiel e imprescindible. El de la RAE, porque es el que marca la pauta en nuestro idioma. Nos guste o no nos guste. Es lo que hay. Y ahora no es necesario tener dos pesados tomos encima de la mesa para consultarlo, porque Internet (personalmente no me gusta escribirlo con mayúscula inicial pero nuestra amiga RAE así lo dice) nos facilita la tarea en un par de clics.

 

. A mi edad, con mi profesión… y todavía uso el diccionario cada día. Para verificar si el significado que le otorgo a una palabra es el correcto. Para comprobar que no he tenido un lapsus en la ortografía y me estoy olvidando del acento que corresponde a esa forma verbal. Para encontrar otra forma de decir lo mismo pero más sencilla, más comprensible para todos… Y para comprobar que la palabra que estoy leyendo es, ciertamente, incorrecta como me parece y no voy a meter la pata de tanto verla mal escrita. Me gusta jugar con las palabras. Por afición, vocación y profesión. Y el diccionario es un aliado fiel e imprescindible. El de la RAE, porque es el que marca la pauta en nuestro idioma. Nos guste o no nos guste. Es lo que hay. Y ahora no es necesario tener dos pesados tomos encima de la mesa para consultarlo, porque Internet (personalmente no me gusta escribirlo con mayúscula inicial pero nuestra amiga RAE así lo dice) nos facilita la tarea en un par de clics.

También me gusta jugar con los palabros. Para aprender, evitarlos y corregirlos. Incluso, para darme cuenta de que algunas palabras que parecen palabros son, en realidad, palabras. Por ejemplo, empoderamiento. Parece un palabro, traducción literal de empowerment y, sin embargo, es correcto.

Para unos los SMS, para otros (los cómicos de la Paramount, por ejemplo) la LOGSE, para muchos “el dichoso corrector del Word”, para… Lo cierto es que cometemos muchos errores al escribir y a nadie, o casi nadie, parece importarle. Me refiero, por supuesto, a errores de forma, no de contenido, que allá cada cual con sus ideas. Ayer mismo, en twitter he visto esto: “cual quiera”, en lugar de esto: cualquiera.

La lista podría ser interminable. Pero no me resisto a comentar, a recordar, que sujeto y verbo son inseparables. Que no se debe poner una coma entre ellos. Lo que sí es correcto es poner una frase explicativa entre comas. Un ejemplo sencillísimo: María, la vecina del quinto, compra en la tienda de la esquina.

Por otro lado, los medios de comunicación –y quienes trabajamos o hemos trabajado en ellos- no ayudamos a mejorar las formas. Quienes nos dedicamos a escribir, y escribimos cada día un montón de palabras, tenemos más posibilidades de equivocarnos que quienes lo hacen de forma ocasional. Eso es humano. Antes, contábamos con la inestimable figura del corrector. Me refiero a la persona, generalmente filólogo, lingüista… en definitiva, experto, que velaba por que no metiéramos la pata. Ahora los recortes también han llegado aquí. Y esos libros de estilo, que muchos medios exhibían como su particular biblia, se han quedado en mera anécdota del pasado, porque la realidad golpea cada día con fuerza a base de más y más errores.

Todo esto sin hacer referencia a los medios audiovisuales, especialmente la televisión, donde abundan en exceso los “cuatreros” de las palabras, mal llamados tertulianos e, incluso, en ocasiones, periodistas (título que no siempre tienen acreditado por la universidad o colegio profesional correspondiente).

Pero esto nos llevaría por un camino muy largo que ya recorreremos en otra ocasión. Ahora toca pedir clemencia. No seáis demasiado crueles conmigo por si se me ha escapado algo. Prometo que he usado el diccionario en varias ocasiones. Como cada día. ¿Y vosotros, usáis el diccionario o tenéis vergüenza?

UNETE



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