Sí, lo confieso. A mi edad, con mi profesión… y todavía uso el diccionario cada día. Para verificar si el significado que le otorgo a una palabra es el correcto. Para comprobar que no he tenido un lapsus en la ortografía y me estoy olvidando del acento que corresponde a esa forma verbal. Para encontrar otra forma de decir lo mismo pero más sencilla, más comprensible para todos… Y para comprobar que la palabra que estoy leyendo es, ciertamente, incorrecta como me parece y no voy a meter la pata de tanto verla mal escrita. Me gusta jugar con las palabras. Por afición, vocación y profesión. Y el diccionario es un aliado fiel e imprescindible. El de la RAE, porque es el que marca la pauta en nuestro idioma. Nos guste o no nos guste. Es lo que hay. Y ahora no es necesario tener dos pesados tomos encima de la mesa para consultarlo, porque Internet (personalmente no me gusta escribirlo con mayúscula inicial pero nuestra amiga RAE así lo dice) nos facilita la tarea en un par de clics.



