Una carta a mi pequeño hijo

Qué triste es respirar sin tu presencia pequeño hijo mío, los olores sin ti, no son los mismos y el brillo segador del sol, parece opaco, ya han pasado miles de noches en que no puedo darte un beso en la frente para decirte – que sueñes con los angelitos-

 

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Quiero que sepas que no ha pasado un solo día, de esta amarga vida mía que no piense en ti, que no haga una oración al padre universal porque te cuide en este camino lleno de espinas y que te abrace entre sus brazos celestiales, fuertes y protectores.

El camino que elegí no fue el correcto, y mucho lo he pagado con tu ausencia impuesta, el único culpable aquí soy yo, por mi falta de carácter en más de una ocasión, por miedo o cobardía no lo sé, el caso es que no me he acercado a ti. Los rencores que tengas para conmigo están justificados, yo sé de eso y, quiero que me perdones por todos los momentos difíciles que te he hecho pasar. Sé que a tu lado tal vez te hubiera causado más daño, pero ese pensamiento viene de adentro de mis temores. Me encantaría en este momento ser tu padre, no el padre perfecto, el padre que da, que niega y que recibe, con errores y aciertos, nadie nace sabiendo ser padre. Quisiera enseñarte el buen camino, y prometo que desde este día contare cada uno hasta poder abrasarte, poder hacerlo ahora que eres todo un hombrecito, ya me perdí tu niñez y tu infancia, y fue muy dolorosa, ya no quiero perderme más, en esta maravillosa vida llena de oportunidades, quiero una de tu parte y así, no recuperarte, pero no perderte por más tiempo. Prometo no dañarte o humillarte, respetarte en cada segundo de nuestra existencia, prometo dedicarte un tiempo especial, solo para ti, y dar mi mayor esfuerzo por no descuidarte nunca más.

Mi corazón aunque se encuentre a cientos de kilómetros de distancia en este pequeño rincón, quiero que sepas que te pertenece y siempre será tuyo, desde el día que llegaste a este mundo, como  regalo del divino y supe quien eras desde el primer instante que te vi en esos pequeños cuneros junto a otros chiquillos.

Te pido perdón pequeño hijo mío por todos los errores que cometí y causaron un mal para ti, ahora me siento un gigante con la fuerza de mil hombres juntos, he tomado un cincel y un martillo para darle forma a mi existir y quisiera poder caminar a tu lado hombro con hombro hasta el ultimo día. Y disfrutar de los aromas mágicos de las flores y que el sol con sus rayos cegadores vuelvan a brillar más intensos que nunca.

Extiende los brazos al aire pequeño hijo mío, ¡mi único amor! que en este momento están volando de mi hacia ti, 2500 besos ½ y esperan ser recibidos. TE AMO ARPC con toda mi alma y sé que ya muy pronto lo sentirás. 

UNETE



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