. Podemos posponer entorno a 3 categorías:
a) tareas extensas y
difíciles (metas personales de autorrealización).
b) tareas cotidianas.
c) decisiones.
En
el terreno del desarrollo personal, por ejemplo cuando te apuntas al
gimnasio o a la academia de idiomas pero dejas de asistir. Esto puede
provocar que te disgustes contigo mismo por no acometer objetivos que
podrían enriquecer tu vida.
Cuando
se traslada al terreno cotidiano (la habitación que nunca recoges…)
provoca sentimientos de desorden y caos, entonces sientes que no
puedes evitarlo y se te hace más duro llevar las tareas a cabo. Como
ya te habrán dicho mil veces, cumplir con tu deber diario te acomoda
la vida. Entonces, lo primero que has de hacer al levantarte es tener
una visión global de lo que debes hacer en el día.
Somos
seres sociales y como tales nos relacionamos, si eres de los que
posponen no sólo te perjudicas a ti mismo. Si por ejemplo, olvidas o
aplazas compromisos habrá quien te pierda la confianza o respeto,
incluso puede que llegues a ser el centro de críticas por ello o
dejen de aceptarte.
Siempre hablamos de
personalidades y no de hábitos molestos que oprimen. Quienes
posponen tienen un perfil caracterizado por un menor: afán de poder
o la de perfeccionismo. En resumen, son menos autodisciplinados,
perseverantes y organizados que otros. Incluso es posible que les
cueste concentrarse en trabajar y planificarse el tiempo. Dejándose
seducir ante actividades agradables de menor relevancia.
Hasta
hace poco hay quien creía que esta actitud era típica de personas
con miedo al fracaso y perfeccionistas; si no haces una tarea no
puedes cometer errores. Pero ahora se piensa en otro perfil: el
optimista despreocupado.
En
el perfeccionista
con miedo al fracaso
predomina el estrés y la falta de entusiasmo con el propio resultado
de su trabajo, intentando evitar el juicio de terceras personas. El
optimista
despreocupado
es un seguidor del “carpe
diem”
(un hedonista que vive el momento). Ni siente estrés ni se ve en la
necesidad de cumplir con una tarea que requiera esfuerzo. Prioriza su
vida social frente a una posible frustración del resultado de una
tarea. Sólo trabajará si tiene ganas o resulta divertido. Y no
siempre podemos exigir que el trabajo sea apasionante, divertido y
fácil. Hay que ponerse. Debe ser consciente de que no siempre se
puede esperar a sentirse inspirado para trabajar, y aunque lo
pospongas, al final el trabajo es el mismo.
Todos
somos en mayor medida un perfil u otro como decía al comienzo Knaus.
Tenemos una personalidad dada, pero moldeable a lo largo de la vida.
Si entrenamos nuevos hábitos, uno puede dirigir el rumbo de su vida
hacia experiencias de éxito.
La
dificultad para ajustar horarios, ¿cómo usas tu tiempo?
Vamos
a averiguar cómo pasas el tiempo, y después tendrás que tomar las
medidas oportunas para cambiar tu comportamiento: hacerte tu propio
plan de mejora.
Un
día tiene 24 horas: ¿cuánto tiempo dedicas a relajarte?, y ¿a no
hacer nada?
Para
saber cómo empleas tu tiempo te voy a pedir que anotes tus
ocupaciones de una semana representativa de tus tareas cotidianas. De
esta forma sabrás de qué tipo es tu motivación y sentirás la
necesidad de tomar la decisión de cambiar algo de tu conducta.
Puede
que hagas todo bien, o que pierdas más tiempo de lo que tenías en
mente. O que tengas demasiadas tareas pendientes que cumplir.
Entonces recuerda el dicho “el que mucho abarca, poco aprieta”.
Concéntrate al 100% en la tarea que estés realizando, serás más
productivo.
Una
cosa fundamental de gestionar el tiempo es aprender a decir "no",
la asertividad. No hay necesidad de sobrecargarte a ti mismo. Todo lo
que necesitas es darte cuenta de que tienes derecho a decir no cuando
sea necesario y, a continuación, centrarte en lo que te interesa. No
es evadir responsabilidades, y a la larga no puedes pretender querer
quedar bien con todos. Solo eres uno, no puedes clonarte y como
todos, has de tomarte momentos de descanso.
Tu
tiempo es muy valioso y si hay profesionales o amistades que pueden
“sacarte una faena”, confía en ellos, te saldrá rentable. De
ahí que cobre interés el saber y poder delegar, y si puedes evitar
que te den más faena mejor. Estas en un continuo proceso de
delegación desde que te levantas hasta que te acuestas. Saber
delegar en una persona ahorra mucho tiempo, es la más poderosa
palanca de alta actividad que hay. Se dice “delega y tendrás más
tiempo para lo importante”. Requiere para ello evitar el
perfeccionismo propio y confiar en quien se delega, piensa que esto
compromete a la otra persona y te evitarás errores por sobrecarga de
trabajo.
En
el anexo encontrarás un formulario para anotar cómo usas tú tiempo
(un cronógrafo).
Resulta
engorroso lo sé, pero el resultado valdrá la pena. El hacer un
registro es para saber exactamente en qué empleas el tiempo.
El
siguiente paso es el análisis del tiempo respondiendo a las
preguntas:
¿En qué actividad
inviertes más tiempo? ¿Lo sabías?
¿Cuánto tiempo
dedicaste al trabajo? ¿Estas contento?
¿Cuánto tiempo
dedicaste al ocio o a la relajación? ¿Estas contento?
¿Cuánto tiempo
dedicaste a actividades improductivas o de poca importancia?
¿Cuáles son las horas
más fructíferas: de mañana, tarde o noche? ¿Eres búho o
alondra?
¿Estás interesado en
cambiar algo en el uso que haces de tu tiempo?
En
“Los
viajes de Gulliver”
podemos leer un divertido fragmento en “Un viaje a Liliput” donde
sus habitantes trataban de averiguar a qué dios adoraba el
protagonista. Llegando a la conclusión tras mucho pensar, que
nuestro gigante adoraba a su reloj, porque lo consultaba cada vez que
iba a “hacer las acciones de su vida”. Quizás tuviesen razón y
conviene pararse a afilar nuestra sierra y pensar cómo disfrutar de
nuestra relación con el tiempo.
Conclusiones finales
- La
gestión de tu tiempo es la gestión de tu propia vida, has
de ser dueño de tu destino.
- ¡Que
no se te escape la vida!
Y para ello has de ser consciente en cada momento de que lo que
haces es lo que quieres que hacer. Concéntrate
al 100% en la tarea que estés realizando,
serás más productivo.
- Lo
que hacemos con nuestro tiempo es lo que nos hace ser felices,
no lo que poseemos o adquirimos. La gente es más importante que las
cosas. Cuando se trata de relaciones, pequeñas cosas son grandes
cosas.
- Tenemos
una personalidad dada, pero puedes modificar los hábitos, suceden
todos los días, momento por momento.
- Define
tus prioridades.
Cuanto más claros estén los pequeños objetivos, mayores son las
posibilidades del objetivo principal.
- No
dejes tareas sin empezar o sin terminar.
Actuar pensando en la sensación a corto plazo olvidando tareas a
largo plazo es “estar miope” por lo que se avecina. No siempre
podemos exigir que el trabajo sea apasionante, divertido y fácil.
Recuerda que sin ganas también se alcanzan metas.
- Compra
una agenda.
Anota en ella las tareas pendientes por orden de prioridad, y ves
tachando conforme vayas haciéndolas.
- Nunca
tendrás tiempo para todo, pero si para lo importante. ¿Te
has preguntado cuánto tiempo pierdes en trivialidades?
- Cómo
pensamos determina nuestra actitud hacia una situación. ¡Aprende
a pensar distinto!
- Fija
un horario.
Ponte un límite de tiempo a cada actividad, y si la tarea es
complicada, divídela en tareas sencillas. Prémiate cuando logres
cumplir tus objetivos: saliendo con los amigos, yendo al cine…
- Planificar
lo que haces con tu tiempo significa ahorrar tiempo, y
te dará mayor control sobre tus actividades.
- Empezar
por asuntos sencillos, de fácil éxito,
que creen actitud mental positiva: el éxito lleva al éxito.
-
Delega
y aprende a decir “no”... con
mucho cuidado y explicando siempre por qué no podemos hacer algo.
Tu
tiempo es muy valioso y si hay profesionales o amistades que pueden
“sacarte una faena”, confía en ellos, te saldrá rentable.
-
Aprender
a brillar por nuestra ausencia,
aprender a hacer respetar ciertos horarios de disponibilidad y otros
de privacidad.
-
Aprender
vocabulario
para decir que se acaba el tiempo:
“sólo dispongo de...”, “tengo que hacer tal cosa a las...”,
etc.
-
Crea
un ambiente sin distracciones.
“Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar”, así serás
más productivo. ¿Sabes el tiempo que invierten las personas
desordenadas en aclararse en su caos diario?
-
Crear
“fragmentos de tiempo”:
llegar temprano o salir tarde del trabajo, quedarse trabajando en
casa, pedir que no nos interrumpan.
-
Aprovechar
el tiempo de descanso entre dos tareas o en las esperas:
llevar siempre un libro consigo, ojear material mientras se espera
en una llamada, etc..
-
No
quieras ser perfecto.
Permítete errar y aprende del error. La perfección no existe y
además, genera inseguridad y frustración.
- Pregúntate:
¿Qué
estoy haciendo bien? ¿De qué estoy orgulloso?
- No
necesitas saber de dónde nace tu hábito para posponer las cosas,
sino encaminarte hacia su solución. Tú
mismo eres quien estas al cargo y el experto, quien tiene todas las
respuestas y recursos. Ser
proactivo es de elección.
- Recuerda
que tú eres la persona más importante,
date tiempo para consentirte y renovar energías.
- Y
ante todo, disfruta del caos…
en la medida en que sea posible con sentido del humor.
Leyes,
gotas de sabiduría y refraneros populares
<
“El
tiempo invertido en un trabajo varía en función del tiempo
disponible”. “Las
tareas se expanden o se comprimen según el tiempo que dispongamos
para hacerlas”. “Todo proyecto
tiende a alargarse en el tiempo el tiempo que se le asigne”>.
Ley de Parkinson
< < Regla 80 /
20. El 80% de los problemas son debido al 20% de las causas. Lo mismo
se aplica a resultados y esfuerzos: lo esencial absorbe poco tiempo,
lo accesorio mucho>.
Ley
de Pareto o 80 / 20
<
< Todo
trabajo interrumpido es menos eficaz y consume más tiempo que si se
realiza de manera continua>.
Ley
de Carlson
<
< Después
de un cierto número de horas, la productividad del tiempo invertido
decrece primero y se hace negativa después>.
Ley
de Illich
< Siembra un
pensamiento, cosecha una acción;siembra una acción, cosecha un
hábito;siembra un hábito, cosecha un carácter;siembra un
carácter, cosecha un destino.>
Samuel
Smiles
< Un hoy vale por
dos mañanas. >< Si el tiempo es lo más caro,
la
pérdida de tiempo es el mayor de los derroches.>
Benjamín
Franklin
< Malgasté mi
tiempo, ahora el tiempo me malgasta a mí.>
W.
Shakespeare
<
El que todo lo aplaza no dejará nada concluido ni perfecto.>
Demócrates
< El tiempo es el
recurso más importante, quien no lo sabe administrar, no
sabe administrar nada>
Peter
Drucker
< Sólo le falta
tiempo a quien no sabe aprovecharlo.>
G.
M. Jovellanos
<
Lo que mucho ocupa termina preocupando.>
F.
Nietzsche
<
Tómate tu tiempo para recordar el pasado y así, sacarle provecho a
tus experiencias y usarlas como inversión de futuro >
Jim
Rohn
<
Algunas veces queremos regresar al pasado,
pero
en el futuro querremos regresar más veces al presente.
El
tiempo es pasado, presente y futuro que se recicla
en
cada instante para ser vivido y revivido.>
Las
Crónicas del Vagabundo
<
El tiempo es tu mejor maestro, sólo tiene un defecto:
. Aprovecha tu tiempo>>
.<>.
>.
. Pero .
< No des tiempo al
tiempo porque el tiempo no te lo dará.>
Refranero
popular