Si Ghandi estuviera en Bruselas!!!

Serial: Lo que aprendí de los buenos líderes

 

. Los buenos líderes se preocupan en formar a su gente y en explicar por qué se toman determinadas decisiones. Y les aseguro que no hay mejor formación en liderazgo que aprender de las pequeñas cosas de la vida, que al final son las que determinan el carácter de los hombres.

 

“Vive como si fueras a morir mañana…aprende como si fueras a vivir siempre” Mahatma Gandhi.

 

Si imagináramos por un instante que contásemos con la sabiduría de un gran líder como Gandhi, otro ánimo tendrían los ciudadanos europeos que están expuestos a una crisis caracterizada principalmente por escasez de liderazgo y falta de valentía política.

 

Cortas son las horas de cada día y pocos los días que conforman nuestra vida, para seguir aprendiendo. Pero no se confundan: aprender e incrementar nuestros conocimientos no significa que aprendamos a vivir. Por ello, en las enseñanzas de los líderes prevalece siempre la actitud frente a la vida por sobre el conocimiento y sus técnicas. Coloquialmente hablando: cómo se planta Ud. frente a la adversidad.

 

¿Por qué fallan entonces de manera sistemática las personas en su aprendizaje de vida?

Porque no aprenden de los errores. A veces escapan de la verdad. Lo contrario del liderazgo, que es en esencia enfrentarse al desafío, destapar la realidad oculta y cambiar las cosas. Pero los atributos más importantes de la personalidad de un buen líder, son que tiene sensibilidad y compasión hacia los demás.

 

Gandhi hizo inclinar al mismísimo Imperio Británico con sus reivindicaciones en las que ejercía la “no violencia” pero con una firmeza encomiable. Una vez vencido los ingleses y en plena preparación del que sería el nuevo estado indio, le preguntaron cómo es que había ganado esa guerra. Su respuesta no deja indiferente a nadie: “derrotamos a los ingleses porque ellos usaron la violencia”.

 

La actitud de Gandhi era más fuerte que el poderío del ejército inglés

La victoria de Gandhi es la victoria de su actitud firme frente al desafío que la mayoría creía imposible de lograr. Un hombre diminuto físicamente y que se sometía a ayunos que casi le llevaron a la muerte en varias ocasiones, puso en pie a un país del tamaño de la India, porque su actitud era más grande y fuerte que el propio ejército inglés.

 

La flexibilidad y gestión de la adversidad: la gran sabiduría del líder

La sabiduría del líder se sustenta en la inteligencia y en la convicción que va a doblegar el problema que tiene por delante. Los que veían a Gandhi como débil se equivocaron. Los que creían que el imperio británico era invencible, también.

 

Gandhi es el líder flexible que como el bambú se acomoda con sus movimientos ante los vientos racheados de la tormenta y ni los rayos ni el agua pueden con él, a diferencia de los grandes árboles de fuerte estructura, los cuales muchos de ellos son doblegados por la fuerza de la naturaleza.

 

Este principio de la flexibilidad es el que el líder sabio aplica una y otra vez. Antes o después, cuando la tormenta amaine, se volverá a erguir y se verá en él uno de los principales atributos: la inquebrantable fe en la causa que defiende. En la meta que se ha impuesto.

 

Ninguna adversidad por más poderosa que sea, se hará con el control, sino que el que es un sabio y veterano líder al igual que el arroyo de montaña finalmente discurrirá al mar. Como Gandhi hizo en la Guerra de la Sal. Nunca pierden el control de la situación.

 

Transformar la adversidad en fuerza positiva

Toda adversidad por más grande que sea, se convierte en fuerza positiva, porque el objetivo no es que desaparezca, sino saber gestionarla. Ese fue el éxito de Gandhi. Y este ha sido también la senda que abrieron otros líderes más contemporáneos, como Bill Gates, Steve Jobs, etc.

 

Lamentablemente, en la UE el gran fracaso ha sido no tener la actitud firme y decidida de gestionar la adversidad con la convicción de vencer a los mercados y a quién se oponga al gran proyecto europeo. Con líderes con esta actitud débil no se puede vencer con la rapidez que requiere la gravedad de las circunstancias. Cuando finalmente se venza a la adversidad que asecha a Europa, habrá habido muchas bajas que podrían haberse evitado.

 

Cuando la adversidad distorsiona la realidad

No se puede ni obviar ni negar y menos evitar, la existencia de determinadas fuerzas negativas que siempre alimentan un conflicto. Lo grave es cuando éstas pueden distorsionar la realidad que tenemos delante, o peor aún, que nos influya de tal manera que erremos en la focalización del asunto que tenemos entre manos.

  

Sucede que cuando se está en medio de un problema que ha estallado, la actitud del buen líder siempre es:

- Tener capacidad de reflejos.

- Focalizar la acción en la raíz del problema.

- Transmitir confianza a su equipo de que es posible controlarlo y resolverlo.

- Erradicar el miedo de la gente (su equipo en una organización, los ciudadanos si es un político), transformando las energías psíquicas negativas en positivas.

 

El buen líder prioriza la acción por sobre el pensamiento

En todo momento, el buen líder apelará a la acción. No se quedará en palabras.

 

El maestro indio Krishnamurti afirma que el pensamiento debe ser el precursor de la acción. Y va a más: para comprender la verdadera esencia de la realidad es necesario suspender el pensamiento. Porque sólo así se evita interponer ideas concebidas entre uno y la realidad. No dejarse influir por ningún prejuicio.

 

Los textos tradicionales del budismo comparan a los líderes que no predican con la acción, a músicos sordos o pintores ciegos, preguntándose cuántas veces se han escuchado planes ambiciosos que jamás se han puesto en práctica. No suena esto conocido a los ciudadanos europeos!!!

 

El líder sabio tiene la visión

El líder sabio siempre armoniza experiencia y conocimiento. La experiencia se vincula a la técnica y en saber cómo abordar una cuestión. La sabiduría, en cambio, prescinde de la técnica que la deja en manos de los “operarios” (los que ejecutan) y se ocupa de la comprensión de la realidad, de su alcance y dimensión. Lo que configura su “visión del mundo”.

 

La diferencia que distingue al líder sabio del que no lo es, está en esa “visión exterior”. En cómo concibe el mundo y la capacidad para anticiparse a los cambios con que el entorno impactará en su vida y las de sus seguidores. (Una organización o todo un país).

 

El líder sabio sufre por su gente, es sensible al dolor por el que atraviesa un pueblo.

 

Si Gandhi estuviera en Bruselas, seguro que se hubiera acortado tanto sufrimiento e incertidumbre. A Europa le sobran técnicos…pero le faltan sabios!!!!!

UNETE



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