Hay días en los que sería preferible no salir de casa, so pena de abandonar definitivamente una supuesta cordura.
Hay días en los que sería preferible no salir de casa, so pena de abandonar definitivamente una supuesta cordura.
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Días en los que es mejor ni hablar y mucho menos escribir: en el primero de los casos el viento cómplice puede desmentir lo dicho, en el segundo suele no haber vuelta atrás.