. “…Cuando yo comentaba en Europa que se estaban cerrando convenciones
colectivas de Trabajo por arriba del 20%... no lo podían creer…” CFK
Es lógico- sensato, con sentido común, normal, coherente y
muchos otros términos similares,
que en una economía- aún en crisis - como la europea, “no puedan creer” que se negocie un
incremento anual de salarios de un
20% promedio, porque eso significa, cerca
de 4 años de los aumentos de salarios de
la mayoría de Europa – y del mundo- y un
valor similar de la inflación, a la que ellos están acostumbrados, en ese mismo
período.Parece y quizá sea una frase hecha decir, que Venezuela,
Argentina y algunos países de África, son de los pocos en el mundo que tienen una tasa de inflación de dos
dígitos y en el orden del 20% real.¿Más de 130 países
están equivocados, no les gusta crecer?¿Argentina y algunos
países más están en lo correcto y la inflación incentiva su crecimiento?Analizar las múltiples situaciones del primer grupo, por una
cuestión de fortalezas y debilidades propias de cada Nación, sería una
improvisación. Pero lo que si podemos afirmar que el segundo grupo de países,
entre los que estamos, a la alta inflación la pagan sus sociedades. No importa
si sus salarios de algún modo acompañan las constantes alzas de precios, porque
la realidad indica, por un lado, que a lo sumo la mitad- en nuestro país un
62%- de su fuerza laboral está registrada y sindicalizada y por otra parte que
siempre la inflación va por encima de los salarios. El mayor problema que
presenta esta situación es, los que no tienen quien defienda sus ingresos, como
en el caso de los trabajadores no registrados y autónomos. Otro no menos grave,
es que los subsidios sociales, los planes de ayuda y hasta los sueldos de
personal estatal que no tiene tanta fuerza sindical, se quedan retrasados,
respecto de los actualizados. Como también se distorsionan impuestos y tributos
(el mínimo no imponible a las ganancias o a los “Altos Ingresos” por ejemplo) Y
es muy dificultoso hacer contratos de medio y largo plazo.
El síntoma más
evidente es, más allá de canales de noticias oficialistas o críticos, el que vemos en las calles. Hoy todavía en la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires y
quizá en poco tiempo en todo el país: los constantes reclamos. En el interior
también suceden, pero son aislados, aunque bastante más violentos que en las
ciudades, donde los grandes multimedios, inmediatamente los cubren. Quizá pocos
concienticen que en los 9 años de gobierno kirchnerista, se cuentan 16 muertes por represiones
policiales violentas, en protestas sociales. Y sin embargo la Presidenta dice “…qué
Argentina diferente esta a la de Néstor
donde los que morían eran militantes sociales”… en alusión al accidente de Gendarmeria que se cobró 9 vidas de efectivos. Está
claro que pretende confundir y mezcla situaciones que nada tienen que ver. Los gendarmes no
murieron producto del enfrentamiento con “sindicalistas” violentos, sino
en un accidente de tránsito, por que “un camionero cansado” los chocó de frente
a los ómnibus donde viajaban. Sin
embrago si ambos hechos tienen que ver con la Presidenta y de algún modo son
también su responsabilidad. Que los camioneros viajen cansados y sin controles
policiales que lo impidan, es responsabilidad del gobierno (municipal,
provincial y nacional) Y que se haya generado una protesta tan violenta, de
semejante desidia y capacidad de destrucción, como la del C° Dragón,
evidentemente, habla de muchos reclamos no atendidos y que un día estallaron. Es más
diría que parece un eufemismo institucional (o sacarse el problema de encima) multar
a la empresa privada y obligar a una conciliación, ya que como síntoma es uno
de los hechos más graves que le sucedieron a este gobierno y no prestarle especial
atención (a las formas en este caso) es arriesgar a que este tipo de “protestas”
se repitan. Hace nada más que
seis meses, todo parecía distinto (salvo
por periodistas como nosotros que exponíamos estas realidades) El
gobierno fortalecido por el masivo 54% que lo apoyó en las elecciones, hizo, lo
que antes del acto electoral, había negado que fuera a hacer. A las medidas las
dotó del discurso ideológico (que hoy ya
pocos creen) les llamó “Sintonía Fina” y
bajo ese concepto “profundizador y distributivo” quiso desandar un camino de distorsiones económicas que
antes había provocado. Subsidios que crecieron más del 800% en estos años y que
lejos de ser invertidos en servicios e infraestructuras (lo demuestra la Tragedia
de Once y otras), fueron apoderados por empresarios, funcionarios y
sindicalistas corporativos. Valores de algunos servicios congelados, con el
pretexto de esos subsidios por un lado y aquellos que pagamos todos con
nuestros impuestos por otro. A las empresas privadas de servicios masivos, como
a la telefonía celular, se les
permitieron aumentos indiscriminados, mientras a la vez se congelaban las
tarifas de teléfonos fijos, que no se usan tanto y que por otra parte con la
fibra óptica, no tienen costo (real). Podríamos dar muchos ejemplos, pero para sintetizar podemos decir, que lo que la
sociedad paga a privados, no tuvo ninguna regulación y lo que le pagaba a
servicios públicos y privatizadas, se regulaba con los subsidios. No así productos como la nafta por ejemplo, que tuvo valores
normales hasta 2003-05 y a partir de allí (incluso con la llegada de capitales
nacionales a la empresa YPF en 2007)creció en pesos, pero más dramático fue su
crecimiento en dólares de U$S0,65 en
2003 a U$S 1,50 a 2,00 en la actualidad, (dependiendo de la región y de qué dólar paralelo, oficial)
Si este es el concepto del “Modelo” indudablemente no tiene
futuro.Todas fueron medidas insustentables en el tiempo,
cortoplacistas y que solo generaron gran impacto en la sociedad, pero a la vez
enormes distorsiones. También buscaron con ellas, cierto control en empresas
privadas, algunas nacionalizándolas y otras usando los porcentajes estatales
que les dio la confiscación de acciones de las AFJP para colocar directores en
sus dirigencias. Toda esta situación le dio al gobierno, en particular al Poder
Ejecutivo una sensación de dominio total. 54% del electorado, sin oposición,
con gran influencia sobre la Justicia, con valores distorsionados en las
tarifas y que ellos podía elegir a quien beneficiar y a quien no, con todas las
cajas del Estado a disposición_ BCRA, Tesoro Nacional, parte del Nación, los
fondos de Afip, y el gran (y cuestionable) logro los Fondos de Anses. Si a esto
le sumamos el poder (de daño) de Moreno y el de (acoso) de Echetgaray, el poder
era casi absoluto.
El problema del poder, más del absoluto, es poder
sostenerlo. Los controles, el flujo que corre por debajo del poder, que busca sin descanso vulnerarlo. A cada restricción
se le encuentra una salida y esa salida
por lo común termina en corrupción. No es real que no entran productos
importados (conozco despachantes de aduana) solo que poder ingresarlos cuesta
mucho más que lo habitual y no en impuestos al Estado.Pero todo se va aclarando, aunque esto en realidad
signifique menos confianza real y más conflictos. Cada vez que la presidenta o
alguno de sus funcionarios, quieren explicar alguna situación, siempre terminan
mostrando una falacia anterior y que antes también habían defendido.
Para nacionalizar YPF debió exponer el “vaciamiento”
mientras ella misma gobernaba, su vicepresidente era ministro de economía y su
ministro de mayor confianza, debía controlarla.Lo mismo les pasó cuando tuvieron que accionar por la
tragedia de Once, esos concesionarios
que la presidenta elogiaba, se convirtieron en empresarios ineficientes e
inescrupulosos. Para atacar a Moyano sin mencionarlo, termina diciendo, lo
que los multimedios decían hasta hace poco (ahora Clarín lo olvidó) y sugiere alguna amenaza puntual con lo de “estarán
estimulados” intentando casi un deja vou, con aquella causa de la droga que le pusieron al camionero en
los 90’ para que no moleste más.
Los socios y aliados, pasan a ser enemigos, pasó con Roca,
Brito, Magnetto, Eskenazi, Cirigliano, Scioli y entre los poderosos, no podía
faltar Moyano. Pero estos no fueron los únicos que de aliados, pasaron a
estar enfrentados, los demás son grupos,
como: los Caciques del Conurbano (que por ahora no hablan porque dependen de
fondos), el peronismo, los partidos de izquierda que acompañaron al comienzo,
algunos grupos sociales y hasta me arriesgaría a decir los sectores medios (la
clase media y media alta) que apoyaron en las elecciones, creyendo en el
discurso y en el poder del gobierno.
A todos, los poderosos y los ciudadanos comunes, los unía a
este gobierno un hilo conductor. Todos más allá de dudas razonables, apoyaron
por una cuestión utilitarista: creían que les convenía. Podemos exceptuar de
esto a los Militantes (verdaderos) que
fuera de utopías, su compromiso es valorable. Pero todos los demás solo
evaluaron su situación. Así no debería funcionar la democracia, ni con falacias
gubernamentales, ni con corrupción, pero tampoco con asociaciones o
disociaciones según conveniencias, corporativas o individuales, como si el acto democrático de elegir no importara. Está la sensación de que no hay oposición y en parte es
verdad, lo que hay son opositores. También es real que cualquiera con relativo
poder, que se le planta al gobierno se convierte en representante de las
demandas. Hay quienes dicen que el primero que asuma una posición de liderazgo,
se lleva todo, que la ecuación ya no es
46 a 54 %,que esos números cambiaron y que solo hace falta que alguno de los
actores, hoy diseminados, aglutine a los demás.
De mi parte creo que el que necesita aglutinarse es el
gobierno, que todos los problemas que tiene, todos, se generaron en su propio
armado. Un armado tan endeble y pragmático
como el de la oposición. En nada se diferencian, salvo que la sociedad a uno le
dio la legitimidad del poder y a los otros no. El kirchnerismo fue tan abarcativo en su acumulación de poder,
que no podía funcionar de un modo vertical. Por eso, pese a auditorios que aplauden, a
funcionarios que explican (a veces lo inexplicable y con contradicciones) y militantes que defienden, el kirchnerismo produce más problemas que
soluciones, aunque siempre culpe a los medios de lo pasa.
Creo que el camino es madurar democráticamente.Contando la dispersión política, ser horizontales y no
verticales Tener partidos políticos y no solo candidatos.
Proyectos y no personalismo.Trabajo y no ego.
O seguiremos esperando al próximo salvador